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16/11/12

las momias reales del museo del Cairo

2 comentarios
MOMIAS FARAONES, MOMIAS REALES, MOMIAS EGIPTO, momia Ramses II


UNA DE LAS GRANDES HISTORIAS MÁS DESCONOCIDAS



La sala de las momias reales del museo del Cairo es una visita ineludible para todo buen aficionado a la egiptología.

Se ha de desembolsar un extra por la visita pero sin lugar a dudas es el mejor extra que paguéis en mucho tiempo.

Después de haber recorrido toda la mañana el museo sólo, admirando sus piezas a mi aire, recorriendo hasta los últimos recovecos, me dispongo a despedirme  del lugar dando un último adiós a esos antiguos reyes de los que tanto he leído.
Entro en silencio, la sala tiene una luz tenue y la gente que pasea por ella no articula palabra. Todo el mundo sabe que estamos ante muchos de los grandes faraones egipcios y su sola presencia impone el máximo de los respetos. Los veo estirados en sus vitrinas, lo que queda de sus pequeños cuerpos inertes tras la momificación y del paso de casi 4 milenios.



Son los reyes de la 18 y 19 dinastía principalmente, del Imperio Nuevo, la mítica Hatshepsut, Amenhotep o Amenofis II, Tutmosis II, Tutmosis III, Tutmosis IV, Seti I, Ramsés II, etc.

(todas las fotos son de Amenardis, forera de Egiptomaníacos. Ante la imposibilidad y prohibición de tomar fotos en mi visita)


Momia Hatshepsut:
MOMIAS FARAONES, MOMIAS REALES, MOMIAS EGIPTO, MOMIA HATSHEPSUT


Tengo muchos de los grandes faraones ante mí. La increíble reina Hatshepsut de Deir el Bahari, hija de Tutmosis I y esposa de Tutmosis II, faraona y regente del gran Tutmosis III, el faraón guerrero. Seti I y su hijo Ramsés II también yacen en estos modernos sarcófagos de cristal.


Tutmosis IV:
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Ramsés V:
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Seti I:
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 Los miro de uno en uno, tratando de ver el pasado a través de sus caras momificadas. Es una de mis experiencias viajeras más impactantes. Todas esas esculturas idealizadas de piedra, todos esos cartuchos de jeroglíficos, todos esos dibujos en papiros, se transforman en los verdaderos cuerpos de aquellos reyes, al menos en lo que queda de ellos. Tengo a la Historia con mayúsculas frente a mí.


Cabeza de Ramsés II
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Tutmosis III:
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Merneptah:
Ramsés IV:
MOMIAS FARAONES, MOMIAS REALES, MOMIAS EGIPTO, Ramses IV


Pero esas momias también tienen una historia muy peculiar. Os preguntaréis como han podido llegar hasta el día de hoy si no hay tumba egipcia que no haya sido profanada por ladrones, ni siquiera la intacta de Tutankhamon, que también fue visitada por ellos.


Os contaré la historia:


Corría el año 1881 cuando Gastón Maspero se hizo cargo de dirigir el Service d’Antiquités Egyptiennes en Egipto. Dispuesto a descubrir de donde salían varias antigüedades que estaban inundando el mercado negro llegó a Luxor desde el Cairo con ese objetivo.

El secreto que por 10 años habían mantenido los hermanos Abd er Rassul estaba a punto de salir a la luz.

Tras torturarlos y amenazarlos finalmente confesó Mohammed, el mayor de los hermanos y cabeza de familia. Por fin reveló que sabía donde estaba la tumba que desde hacía tanto tiempo llevaba de cabeza a las autoridades.

Dos días más tarde de la confesión, ladrones y autoridades fueron hacia la zona remota y árida atrás de la colina de Gurna, uno de los caminos entre el templo de Deir el Bahari y el Valle de los Reyes.
Allí, en un pozo oculto en el suelo, se pusieron de rodillas y entraron a gatas por la abertura, recorrieron un estrechísimo corredor bajo tierra hasta que llegaron a una cámara. La estancia estaba llena de ataúdes, algunos tan colosales que quedaban literalmente encajados.

Cuando empezaron a descifrar los cartuchos en las tapas de los ataúdes fue como pasar lista a la historia del Imperio Nuevo. Uno por uno aparecían los nombres de los reyes: Ahmosis, fundador del Imperio Nuevo, los tres Tutmosis; Ahmose Nefertari, Amenhotep I, y otros reyes posteriores como Seti I y los dos primeros Ramsés. Todos estaban apilados en sus sarcófagos. La estancia estaba sembrada de objetos de esos reyes y de Pinedjem II, el verdadero dueño de la tumba. Los antiguos sacerdotes de la dinastía XXI habían llevado los ataúdes y cuerpos de los faraones hasta esta recóndita tumba para preservarlos de los ya entonces asiduos saqueos que sufrían.

Hicieron falta dos días de trabajo para sacar estos tesoros históricos, pues algunos sarcófagos pesaban tanto que se necesitaban doce hombres para cargarlos.

Fueron trasladados al museo De El Cairo en un vapor por el Nilo. En este viaje se produjo un hecho curioso. Los hombres que habían ayudado al traslado se sentaron en el suelo en grupos y en silencio, en la orilla izquierda del río. La noticia había corrido por todo el país y cuando pasaba el vapor por las ciudades, la gente se reunía en los muelles y se lamentaban al paso del barco, las mujeres gritaban y se arrancaban el pelo... igual que antaño cuando se transportaba por el río el cuerpo del faraón fallecido. En estas procesiones fúnebres se hacían los mismos ritos que hizo la gente a finales del siglo XIX, curioso suceso.

Para rematar las anécdotas de estas momias os diré que cuando el vapor llegó al El Cairo, el funcionario del gobierno encargado de cobrar impuestos de todo lo que entraba, sorprendido al ver los ataúdes reales y comprobar que ese artículo no entraba en sus listas, decidió tasar las momias como pescado seco, farseekh, triste final para tan grandes reyes.





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2 comentarios :

  1. Es una de las cosas de las que me arrepiento de no haber hecho... No entrar a la zona de las momias. Pero pienso quitarme esa espina cuando vuelva al Cairo.. que seguro que vuelvo.

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  2. Yo estuve en el 92 y luego en el 2006, justo ese mismo año expusieron las momias reales en esa sala, sino me hubiera tocado también volver otra vez, que por otra parte, no me importaría.

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