sábado, 4 de diciembre de 2010

ruta recorrido Irlanda e Irlanda del norte



RELATO DEL VIAJE




Antes de comenzar el relato, os aconsejo que leáis el post que he realizado sobre datos útiles de Irlanda.




Día 1.       


Visita de DUBLÍN  




Llegamos de Barcelona en tres horas. Nada más salir del aeropuerto, en la misma calle a la derecha, vimos los buses lanzaderas o shuttles a las compañías de alquiler de coche, que están a 3 kilómetros del aeropuerto. Recogimos nuestro flamante peugeot 308 y comprobé los daños que tuviera el vehículo antes de marchar. Una vez reconocido, comprobados asientos y retrovisores, nos pusimos en marcha a la vez de que mis suegros me preguntasen si era muy difícil conducir por el lado izquierdo. Yo les dije que lo había hecho varias veces y que te acostumbras enseguida. Nada más salir de las instalaciones tomé la primera rotonda en contra dirección. O sea, la tomé bien si lo hubiese hecho en España, pero aquí lo hice en sentido prohibido. Me dí cuenta al salir pues me metí en el carril contrario y rápido lo cambié, comprobando por el retrovisor un coche que tomaba la rotonda al revés de lo que yo había hecho. Ni qué decir que la tónica del resto del viaje fue la de todos los ocupantes señalando el carril correcto al salir de cada cruce, muchas veces con indicaciones erróneas por su parte.

La idea era visitar Dublín a todo ritmo por el día y a partir de que anocheciese conducir hacia Bru Na Boine, cerca de Drogheda, para alojarnos en el Newgrange lodge frente a las ruinas, en el camino hacia Belfast.

Dejamos el coche en un parking muy cerca de la catedral de Christchurch. 





Teníamos claro que visitaríamos todo el centro a pie pues el tráfico aunque no era muy denso, era lo suficientemente engorroso para circular e ir aparcando en parquímetros de no más de 2 horas con el consecuente riesgo de retirada de grúa, además de caros.




Ver Jake's Dublin Map en un mapa más grande




Si tu estancia en Dublín no va a ser fugaz o la visita no es el primer y último día como en nuestro caso, igual te interesará el Dublín pass.

Visitamos la catedral de Christchurch, la madre de todas las iglesias de Dublín, fundada por el rey Sitric y el primer obispo de Dublín, Dunan, y reconstruida por los anglonormandos en 1168. Es la más antigua de la ciudad y profesa el culto anglicano.




(bus 49X, 50X, 54A y 78A; de septiembre a mayo de lunes a sábados de 9:45 a 16:15 y domingos de 12:30 a 14:30, del 1 de junio al 15 de julio lunes, martes y viernes de 9:45 a 18:15, miércoles, jueves y sábados de 9:45 a 16:15 y domingos de 12:30 a 14:30 y de 16:30 a 18:15, del 16 de julio al 30 de agosto de lunes a viernes de 9:45 a 18:15, sábados de 9:45 a 16:15 y domingos de 12:30 a 14:30 y de 16:30 a 18:15; adultos 6 €, niños y estudiantes 3 €);

A destacar del interior de Christchurch es su nave central, el atril medieval, el sepulcro de Strongbow y la cripta.

Abajo en la cripta encontré algo bastante curioso, un café-restaurant dentro de ella!!




Decir que la cripta es un inmenso espacio con arcos, coetánea de la primitiva iglesia vikinga. Podemos ver en una vitrina los restos momificados de un gato y un ratón atrapados en un tubo del órgano, que debieron vivir por 1860. También hay una colección de platos decorativos donados por el rey Guillermo III en 1690 y un atril medieval similar al que hay arriba en la nave.


Bajamos Nicholas street hasta la catedral de San Patrick.


(bus 49X, 50X, 56A, 77, 77X y 151; de marzo a octubre diariamente de 9:00 a 17:30, de noviembre a febrero de lunes a sábados de 9:00 a 17:00 y domingos de 9:00 a 15:00; adultos 5,50 €, estudiantes 4,50 €).

La Catedral de San Patricio en Dublín se construyó en honor al patrono de Irlanda. Está ubicada al lado del pozo donde la tradición dice que San Patricio hacia sus bautizos sobre 450 D.C. Originalmente la Catedral era una simple iglesia de madera construida el siglo V en honor a San Patricio. Fue en 1191 cuando la iglesia fue reconstruida en piedra.

El interior es gótico y está decorado con monumentos de familias importantes relacionadas a la Catedral. También está el retrato de Jonathan Swift —autor de los viajes de Gulliver— quien fue decano de la Catedral.




Aquí tenéis una completa información sobre el interior de la catedral.



banderas de regimientos en el interior


De camino al barrio de Temple Bar pasamos por el Dublin castle, la base del dominio inglés durante siete siglos, desde que en el siglo XIII los anglonormandos construyeran una fortaleza en este lugar. Antes, en el siglo X, fue fortaleza vikinga.







Vale la pena dar un paseo por sus patios, visitar los Apartamentos de Estado, la Capilla Real, el Salón del Trono y la Record Tower. El  museo de la policía, The Garda Museum, se encuentra situado en la antigua Torre Normanda.
Ya en el barrio del Temple Bar decidimos tomarnos una pinta de cerveza irlandesa en alguno de sus pubs. Hay muchos en esta zona, ya que es el epicentro de la marcha nocturna irlandesa como bien pudimos contemplar la última noche de nuestro viaje, aunque de espectadores forzosos en el Hotel Temple Bar.
Entre los mejores pubs se encuentran The Temple Bar, The Porterhouse, The Stag’s Head o el Turk’s Head. Nosotros nos dirigimos al primero pues no puedes visitar Dublín sin tomar algo en este pub.




La elección fue acertada y disfrutamos de una buena Guinness, un sandwich caliente de jamón y queso y un cafecito irlandés (café, whiskie y nata). Para que os hagáis una idea de precios, y no sólo del Temple, el sándwich 5,5€, la pinta de 250ml 3,40 y la de 500ml 4,95€ y el café 6,45€.







La nata del café nos dio fuerzas renovadas para continuar la visita.

Nos acercamos hasta el río Liffey, al puente O´Connell. Al ver que se hacía tarde desistimos de cruzarlo (lo haríamos el último día, al volver a Dublín), y bajamos hacia el sur por la calle Westmoreland con destino Trinity College, la universidad más antigua y prestigiosa de Irlanda que tuvo como alumnos a personalidades célebres como James Joyce, Oscar Wilde o Bram Stocker.
La actividad estudiantil de la universidad era frenética en un lunes de noviembre. Nos adentramos por sus patios y jardines, pasamos al lado del solitario campanario de 30m de altura y entramos en el edificio que alberga la Long room, en Fellows´square, dentro de las instalaciones de la uni.
La entrada cuesta 9 euros, pero no hay que perdérsela. A parte de ver en ella el famoso Libro de Kells, la espectacular Long room te deja boquiabierto. Esta sala de 64m de largo, de trazado basilical de la que impresiona, al menos visualmente, la bóveda de cañón que corona la sala. 
contiene cerca de 200.000 libros.






 Además de los bustos de mármol, conserva una de las doce copias que quedan de la Proclamación de la República de Irlanda de 1916, el arpa más antigua del país -uno de los símbolos nacionales de la isla esmeralda, que data probablemente del siglo XV- y los Libros de Kells, Armagh y Durrow.

Lástima que no se puedan hacer fotos, pero me llevo su recuerdo en la retina como lo llevo de la biblioteca de El Escorial.

Antes de salir del recinto universitario visitamos la “Esfera dentro de una esfera” frente al edificio Berkeley Library, un toque moderno a los edificios académicos.

Bajamos por la calle Kildare para comprobar in situ el cierre del museo Arqueológico Nacional. Con una amable sonrisa el portero nos dijo que ya eran las 5 de la tarde y aprendimos que en Irlanda, por lo menos en esta época del año, todo lo visitable se cierra puntualmente a la susodicha hora.

Así que nos quedaba pasear por la comercial Grafton street, donde a parte de ver todo tipo de tiendas, mi suegro logró comprar un cartón de tabaco al irrisorio precio de 75€, sólo a él se le ocurre salir sin tabaco de España a un país anglosajón.

Y así discurrió la calle y el paseo hasta salir de nuevo al Dublín castle y de nuevo al parking de Christchurch.

En poco tiempo estábamos de camino norte dirección Belfast, aunque nuestra meta sólo estaba a 55 kilómetros, Newgrange.

Si tu estancia es sólo en Dublín y quieres acercarte al complejo funerario de Bru Na Boine por comodidad y economía de tiempo podríais decantaros por el autobús-lanzadera directo Dublín-Newgrange.

Los 45 minutos teóricos de camino se hicieron un poco más largos por los siguientes motivos: no actualizar mi gps, luego la carretera que él buscaba quedaba cortada por obras y la que tuvimos que utilizar no la encontraba el aparato, y por último no tenía las coordenadas del lodge, sólo la dirección de la entrada de las ruinas, por lo que al llegar a ellas y no encontrar el lodge, retrocedimos para finalmente descubrir que estaba a unos 200 m adelante en dirección Drogheda.

Por fin llegamos al Newgrange lodge.




DÍA  2.   

VISITA DE NEWGRANGE y
RECORRIDO POR EL CONDADO DE MEATH.






Después de desayunar nos dirigimos a la entrada y aparcamos en el Centro de visitantes de Brú na Bóinne (Palacio de Boyne). Un camino te lleva al complejo en el que hay una exposición que explica todo acerca de Newgrange y de los otros dos yacimientos arqueológicos, Knowth y Dowth. Allí se paga la entrada (6 euros), te ponen una pegatina conforme has apoquinado y te dicen cuanto queda para salir el siguiente bus a las tumbas, que está a unos cinco minutos andando desde el centro de visitantes. Nos dijeron que en noviembre sólo está abierta la de Newgrange.
Las visitas son limitadas en el número de personas pues el aforo del interior no es muy grande. Vimos el museo antes de salir, en el que se describe la sociedad neolítica, maquetas de la zona, incluso una reconstrucción a escala natural de una casa neolítica.
Proyectan también una película que trata sobre las alineaciones solares en el Valle del Boyne.
Salimos del centro cívico hacia la parada del bus. Cruzamos el río Boyne cuyas aguas fluían con una velocidad vertiginosa. No sé si siempre lo hacen así o era a consecuencia del viento que también nos empujaba a nosotros. La lluvia fue disminuyendo  conforme el aire se iba llevando las nubes. El autobús nos dejó a pie del yacimiento.



El túmulo de Newgrange es una tumba cuyos orígenes celtas están envueltos en el misterio y la leyenda, la cuál nos dice que aquí fueron enterrados los reyes de Tara. Pero la tumba incluso es anterior a ellos. De hecho es mil años más antigua que Stonenhenge, aproximadamente entre 3300-2900 a. C., lo que también la hace 500 años más antigua que la Gran Pirámide de Gizeh de Egipto.

Está rodeada por un bordillo de 97 piedras. La más importante es la enorme de la entrada profusamente decorada con motivos espirales principalmente.




La entrada nos lleva a un pasaje de 18 metros que se adentra hasta un tercio del diámetro donde encontramos una cámara cruciforme. La cámara funeraria tiene un techo curvo que se eleva hasta una altura de 6 metros. Ha permanecido casi intacto durante más de 5.000 años.
Dentro de la cámara la chica, que acompaña a los visitantes, nos explicó el fenómeno que se produce en los solsticios de invierno, cuando los rayos de sol penetran por el serpenteante pasillo e iluminan la cámara funeraria. Estamos pues ante el observatorio solar más antiguo del mundo. No me extraña que celebraran el solsticio de invierno y el inicio del alargamiento de los días, ya que realmente los días son muy cortos en esta época.



Como no pudimos visitar ni Knowth ni Dowth cambiamos los planes y decidimos visitar el condado de Meath antes de continuar hacia Belfast.





Nos marcamos como objetivo la ciudad de Trim, pasando por Tara.
Así que siguiendo el gps nos adentramos por carreterillas que nos sorprendieron con cruces celtas, como la de Athcarne cross y sobretodo con las ruinas olvidadas incluso para los locales, de Skreen Church and cross (N 53º 35.147  W 6º 33.747).




Qué gozada pasear por esas ruinas rodeadas de camposantos y con la música de fondo de graznidos de los enormes cuervos que las habitan.

Luego pasamos por Tara(N 53º 34.877   W 6º 36.585), famosa sobre todo por ser la sede de los Grandes Reyes de Irlanda pre-cristianos, quienes debían acceder a la corona después de ganar en la batalla, pues no era monarquía hereditaria. Se dice que unos 142 reyes gobernaron Irlanda desde ahí.
Los edificios de entonces no han sobrevivido pero existen vestigios de sus bases en marcas que han quedado grabadas en la superficie de la colina. Todas las circunferencias y perfiles de las antiguas edificaciones se encuentran incluidas en un extenso círculo en la tierra  de la Edad de Hierro.
En Irlanda para la religión antigua y la mitología Temair era el lugar sagrado de la morada de los dioses, y era la entrada al otro mundo. Cuenta la leyenda que San Patricio había llegado a Tara para hacer frente a la antigua religión de los paganos en su sitio de mayor importancia.




En las fotos se ve el Asiento Real, el túmulo principal. En el centro se encuentra la Lia Fail o Piedra del Destino, un menhir neolítico que preside esta colina desde hace 4.000 años. 





El día era lluviosillo y muy ventoso, además el lugar estaba lleno de barro, por lo que la visita fue rápida y continuamos hacia Trim.

Aparcamos frente al castillo, que por desgracia en esta época sólo abre los fines de semana, por lo que nos conformaríamos viéndolo desde afuera. Este monumento sólo puede recorrerse mediante una visita guiada (en inglés) de 45 minutos. Horario: Pascua a Fines de Septiembre: 10:00-18:00, última visita a las 17:00. / Octubre-Noviembre: 10:00-17.30, última visita a las 16:30. / Noviembre a Pascua: sólo los fines de semana de 10.00 a 17.00, última visita a las 16:00.
Precio de la visita guiada: Adultos: €3.70 / Mayores: €2.60 / Niños y estudiantes: €1.30 / Grupo Familiar: €8.70

Para conocer la ruta religiosa más importante que os llevará por todos los lugares históricos de Trim podéis pasar por el Centro de Visitantes de Trim, donde incluso podéis ver un audiovisual sobre el tema. Está muy cerca del aparcamiento del castillo, en la misma carretera.

La antigua capital del condado de Meath es Trim (hoy es Navan), un sitio donde viven alrededor de 7 mil personas cuyo origen se remonta  a la fundaciónde un monasterio. La historia dice que fue obra de St. Lommán o Loman, y que se dio entre el siglo V y VI.
Su símbolo es el Castillo de Trim o castillo de Lacy, como también se lo llama. El Castillo Trim es una fortaleza normanda, la mas grande de Europa occidental que queda en pie, y se construyó en el siglo XII despues de la invasión normanda a Irlanda. donde Mel Gibson rodó Braveheart en 1995. 




Trim y sus alrededores fueron entregados a Hugh de Lacy, un caballero normando. Casi es la sede del famoso Trinity College, así lo había designado Isabel I, pero Francis Drake logró ubicar la institución en Dublin y Trim se la perdió.

The Yellow Steeple, el campanario amarillo toma su nombre del color dorado de la piedra al atardecer. Se trata de una torre de 40m del siglo 14, de 1368,  que formaba parte de la abadía agustiniana de Santa María. También fue utilizado como un campanario y un lugar de refugio. 



Al lado del campanario se encuentran la Sheep´s gate y el Talbot castle.

Cruzando el río visitamos la catedral de San Patrick que no debemos confundir con la iglesia del mismo nombre junto al castillo.

También encontramos una columna dedicada al Duque de Wellington.

Antes de irnos comimos en un bar que había menú, cosa rara en Irlanda, así que decidimos probarlo y nos salió bien la jugada. El sitio se llamaba Watsons café.



Continuamos hacia Belfast por buenas carreteras y sin atravesar ningún tipo de frontera ni nada parecido.






Día 3.

BELFAST             




Nos habíamos alojado en el Ibis Belfast Queens quarter  (N 54º 35´ 10.17, W 5º 55´ 50.73), una elección estupenda y que corroboramos cuando llegamos al hotel. Moderno, limpísimo, servicio muy amable, eso sí, sin desayuno.



Aparcamos en la calle, pues no tiene parking, pero había espacio y era gratuito.
Al lado del hotel hay una hermosa iglesia Harry Potteriana neogótica llamada Fitzroy presbiterian church.




Nos levantamos muy temprano porque la primera tarea del día era hacer un recorrido por los murales del barrio católico de Belfast, en los aledaños de la calle Falls road, y como los murales no tienen hora de apertura aprovecharíamos mejor la luz solar.
Desayunamos en la habitación con los avituallamientos comprados en un Lidl en el trayecto del día anterior y  con el coche nos fuimos hasta Falls road.

Aquí iniciamos un recorrido por los murales que por su extensión y por la temática he decidido crear una entrada exclusiva y muy detallada en el blog que la podéis leer clicando aquí.




Los murales sirvieron para marcar ambos territorios, hacer declaraciones políticas y conmemorar acontecimientos históricos o ensalzar a grupos terroristas, dentro del enrarecido ambiente de los 70, 80 y principios del 90.

Este recorrido sobrepasó la duración de nuestras previsiones, pues incluso no pudimos ver los murales protestantes de Shankill road, que no siendo tan famosos como los anteriores, también son interesantes, aunque menos artísticos y simbólicos y más cargados de militarismo y de tonos desafiantes. Pero la verdad es que empezábamos a tener el síndrome del iconoclasta en un museo, es decir, ese síndrome en el que te encuentras tan tranquilo en un museo tras largas horas de contemplación de obras únicas e irrepetibles y comienza en tu interior una metamorfosis en la que un instinto animal se apodera mentalmente de tí y comienza a imaginarse uno mismo destruyendo, arrasando y devastando todo el edificio. En ese momento has de proceder a cambiar de aires, y eso es lo que nos estaba pasando con los murales.
Volvimos, pues, al centro de Belfast, tras zamparnos una enorme bolsa de Fish and Chips (pescado rebozado con patatas fritas), para ver el ayuntamiento y los alrededores.
Aparcamos en un edificio parking muy cerca del consistorio y que pese a ser caro como todos los de Irlanda, tuvimos que aparcar en la azotea de lo lleno que estaba.


Primero nos dirigimos al histórico pub Crown Liquor Saloon, de 1880, el bar más famoso de Belfast, con un interior ornamentado al estilo victoriano. Una cosa curiosa del interior es que hay numerosos reservados, o mejor dicho, todas las mesas están separadas y aisladas, quedando la barra  y mesas con taburetes en el centro. Estaba tan abarrotado que nos fuimos sin tomarnos ni un café.





Continuamos hasta la plaza del ayuntamiento, Donegal square, que está rodeada de bancos donde pudimos cambiar euros por libras. Una cosa que nos sorprendió bastante es que sólo en la plaza había tres oficinas diferentes del banco de Santander.
En el centro se alza majestuoso el edificio renacentista de piedra blanca, al que vale la pena entrar y contemplar el vestíbulo y su cúpula.
Enfrente del cabildo hay una enorme estatua de la reina Victoria, recordando a los irlandeses quien gobierna en el Ulster.



En los jardines entre varias estatuas vimos un monumento a las víctimas del Titanic. Lo que no había ni rastro es de la enorme noria de 60 m de altura que se ubicaba en ellos.



Antes de volver al coche, bajando por la calle Chichester, entramos en el pub Garrick donde me bebí una Guinness y los compañeros un capuchino. Este pub fue fundado en 1870 aunque ha sido recientemente reformado y continúa conservando el ambiente tradicional.





Nos dirigimos hacia el Titanic quarter, los antiguos astilleros de Belfast, cuna del famoso trasatlántico Titanic. Se extienden a lo largo del río Lagan, dominados por las enormes grúas amarillas conocidas como Sansón y Goliat.
Nos fue imposible realizar el Titanic boat tour porque en noviembre sólo sale el fin de semana. Este barco explora los muelles en los que se construyó el Titanic. También en Belfast se celebra todos los años en abril un festival para recordarlo. Se realizan exposiciones y recorridos, incluyendo un crucero en barco por el río, para explicar mejor el desastre, pero también para conmemorar a los trabajadores de los astilleros Harland & Wolff, quienes crearon el trasatlántico.

Así que tras una vuelta por esta parte de la ciudad nos dirigimos a la montaña, hacia el castillo de Belfast, donde se pueden admirar unas preciosas vistas de la ciudad.
El histórico Castillo de Belfast, data de 1870, una construcción de piedra arenisca sobre las laderas de la Colina Cave, realizada por el tercer marqués de Donegal.





Y aquí nos empezó a oscurecer por lo que continuamos nuestro camino con destino Ballycastle.
Todavía no sé si es la región o el puñetero gps no actualizado, el caso es que al poco de salir de Belfast ya nos encontrábamos por carreteras secundarias y cruzando varios pueblos. Conforme íbamos al norte las carreteras se iban progresivamente estrechando y cada vez se hacía más oscuro. Llegó un punto que creíamos habernos perdido pues nos daba la sensación de circular por una pista del Pirineo. De cuando en cuando pasábamos al lado de ovejas que tumbadas nos miraban con cara de sorpresa, como si no hubieran visto coches en mucho tiempo. Temíamos que el barranco que nos quedaba a la derecha se nos pusiera al frente y que ello fuera la constatación de que la isla había acabado y nos precipitáramos por uno de sus acantilados septentrionales.
Pensábamos que dormiríamos de nuevo, como en algún viaje, dentro del vehículo, pues pensábamos que Ballycastle iba a ser una aldea.
Por fin llegamos a un cruce y tomamos una carretera más ancha, poco a poco vimos vehículos y de nuevo vestigios de civilización humana. Llegábamos a Ballycastle.

Nos alojamos en un bed and breakfast llamado Fragrens.



Día 4.  


la GIANT´S CAUSEWAY COAST





En el Condado de Antrim se halla la legendaria Calzada de los Gigantes, declarada Patrimonio de la Humanidad, y compuesta de columnas de roca volcánica. La Calzada de los Gigantes es el lugar más espectacular a lo largo de la Ruta Costera de la Calzada del gigante, pero no el único, también es alucinante el Puente de Cuerda Carrick-a-Red y el castillo de Dunluce.

Entre la Calzada del Gigante y Ballycastle se encuentra el tramo más pintoresco de la costa de la Calzada, con acantilados de basalto negro y creta blanca, islas rocosas, pequeños puertos pintorescos y amplias playas de arena. Lo mejor es disfrutar a pie, siguiendo los 16,5 kilometros  señalizados como Costa del Camino de la Calzada entre el parking Larrybane Head del Carrick-a-Rede rope bridge y la Calzada del Gigante.




Nosotros decidimos comenzar esta ruta desde la población de Ballycastle.
Conforme bordeábamos la costa del pueblo en dirección La Giant´s Causeway road pudimos darnos cuenta de la cantidad de B&B, campings y alojamientos que tiene el pueblo. Esto en verano tiene que estar abarrotado.
En seguida llegamos al parking Larrybane Head del Carrick-a-Rede rope bridge.




Nosotros al llegar al parking tan pronto y no haber nadie, nada más dejar el coche nos fuimos por un caminito a la izquierda que llevaba a unas antiguas minas que, en el pasado, transportaban mediante un puente el material a una isla (frente a la isla de Sheep) donde deberían poder fondear con más seguridad los barcos y llenarlos de mercancía. Este pequeño cabo se llama Larrybane Head y conforma la bahía del mismo nombre hasta la isla de Carrik-a-Rede.








El Carrick-a-rede rope bridge es un puente colgante situado en las cercanías de Ballintoy.
Una vez que dejas el coche en el aparcamiento tienes que andar a la derecha (mirando hacia el mar), por un camino muy estrecho que bordea la costa durante 1,5 km.








Es un puente situado a una altura de 25 metros sobre el nivel del mar y que une la costa a una pequeña isla, en la que existe una pesquería de salmones. Para cruzarlo se ha de pagar 5 libras.










Pasamos por la bahía del White park, de ancha playa de arena visible desde Portbradden  







y enseguida llegamos a las pequeñas ruinas de lo que queda del castillo de Dunseverick.




Proseguimos unos 8 km más y llegamos al parking de Giant´s Causeway, o la Calzada del Gigante (motos 2 libras, coches 6 libras y autocaravanas 7,5).
Allí desde el centro de visitantes sale un bus, si no quieres andar, hasta la Calzada y cuesta 2 libras ida y vuelta.


Y por fin llegamos a uno de los lugares más esperados del viaje, la Calzada del Gigante. Contiene más de 37.000 columnas de basalto provenientes del enfriamiento relativamente rápido de la lava en un cráter o caldera volcánica que ocurrió hace unos 60 millones de años. La lava se enfrió y condensó formando sus características grietas hexagonales y las grandes columnas verticales de basalto.







Es increíble, sólo comparable con algo que yo haya visto en Mammoth lakes, California, cerca de Yosemite, la Devils postpile national monument (lo tenéis en el viaje a USA 2009 2ª parte).

Después de un buen rato haciendo el cabra por las columnas, admirando el paisaje que rodea a la calzada y contemplando el mar como rompía en las columnas, tomamos el bus de vuelta y de nuevo el coche hasta nuestro próximo destino, el castillo de Dunluce.




Un castillo en ruinas alucinante (entrada 2 libras), situado sobre un saliente de basalto negro, de 30 metros de altura que se precipita al mar. Cuando se construyó daba la sensación de ser una fortaleza imposible de conquistar sin la ayuda de artillería.







Está tan cerca del acantilado que una parte de las cocinas se precipitó al mar una noche de tormenta  con varias personas del servicio.
Debajo del castillo se encuentra una cueva marítima donde se podían ocultar varias embarcaciones para una huída precipitada hacia Escocia, de donde procedían sus dueños, el clan de los MacDonnells.
El castillo como se ve en la actualidad data de los siglos 16 y 17.

Otro sitio para perderse entre ruinas irlandesas, tremendo!!.

Y este lugar fue el último en el recorrido del Giant´s Causeway coast, así que nos dirigimos hacia Derry. 



La jornada que haríamos en lo que queda de día son los 344 km que hay de Bushmills a Sligo. La primera parada, Derry, estaba a 65 km, y llegaríamos poco más tarde de las 14:00 horas. Teníamos 3 horas de sol para visitar Derry.


Ver Sin título en un mapa más grande


Aparcamos en un pequeño parking público al aire libre y gratuíto entre la muralla de la ciudad vieja y el barrio de Bogside, justo en medio de todo lo que teníamos que visitar  (N 54º 59. 707  W 7º 19. 558).







DERRY             



Comenzaremos visitando el barrio de Bogside. Todo está muy cerca, en menos de 400 metros. Este barrio es conocido por haber sido escenario de numerosos sucesos durante el Conflicto de Irlanda del Norte durante los años 60 y 70 del siglo XX, tales como la Batalla del Bogside, el Domingo Sangriento, la Operación Motorman o el establecimiento del "área no-go" conocida como Free Derry.
Podéis ver todo el recorrido de la zona en la entrada de los murales de Belfast y Derry.








Una vez visitado este barrio católico entramos en la vieja ciudad protestante y amurallada.

Antes os diré que todo Londonderry (conocida como Derry, en el uso común) es la segunda ciudad más grande de Irlanda del Norte. Se encuentra a ambos lados del río Foyle y la antigua ciudad amurallada se encuentra en la Ribera Occidental.
La muralla está completamente intacta y fue construida entre 1613 y 1618. Las paredes son de aproximadamente 1,6 km de perímetro y se construyeron en torno a una forma de diamante y tienen cuatro puertas originales - Butcher, Shipquay, Obispos y Ferryquay.
Cruzamos la puerta de los carniceros o Butcher, para ir al centro de la ciudad vieja, la plaza central del Diamante.
Aquí iniciamos nuestra visita Express de la ciudad amurallada, pero antes, por consejo espontáneo de un lugareño, subimos a comer a la tercera planta de Austin, que posee unas buenas vistas de la ciudad y puedes comer por 5 euros.
Después de contemplar el monumento a los caídos de la Diamond Square
nos dirigimos hacia la puerta Butcher donde iniciamos el recorrido por las murallas que se puede completar en unos 30 minutos.


Empezamos en la Butcher gate. En la peor época de los Problemas, the Troubles, retomó su antigua función de control de acceso de la vieja ciudad desde el Bogside.

Subimos a la parte superior de las murallas  y paseamos como si recorriéramos las murallas de Lugo. Continuamos hasta la puerta del polvorín frente a la torre de O´Doherty, que alberga el museo Tower.


 Entramos a verlo pero faltaba media hora para cerrar y la entrada costaba 6 euros, por lo que no merecía la pena perder esa media hora de sol dentro del museo para que ni siquiera lo hubiésemos visto bien. El museo tiene dos exposiciones que valen la pena, una es la de la Armada Shipwreck, con varios objetos de La Trinidad Valenciera, un barco de la Armada Invencible que naufragó en Donegal, y una exposición de la historia de Derry.
Extramuros pero al lado de la muralla vimos el Guildhall o ayuntamiento, de ladrillos rojos.

Tomamos Shipquay street que es la calle principal que te lleva a la céntrica plaza Diamond y la recorrimos hasta la otra parte de la ciudad vieja, donde visitamos el bastión de la iglesia y paseamos por la Catedral de San Columbano y las iglesias y cementerios que hay en este otro lado.



Y ya entrada la oscuridad decidimos abandonar Derry y recorrer los 280 km que nos separaban de Sligo.






SLIGO




Después de buscar un par de B&B, hicimos caso a la Lonely Planet y nos fuimos al Pearse lodge, y desde luego acertó, el mejor bed and breakfast en el que estuvimos de Irlanda.

El desayuno fue de órdago y antes de marchar de la ciudad camino a Galway visitamos la ciudad.
Como era muy temprano tuvimos que conformarnos con visitar la abadía de Sligo desde afuera pero fue suficiente para apreciar su encanto aunque lo hiciéramos desde las vallas.





Nos dimos una pequeña vuelta por las despejadas calles de un Sligo que todavía no había despertado de la noche del sábado.
Aquí tenéis un mapa del centro de la pequeña ciudad.



Estas dos catedrales están una junto a la otra, en parcelas diferenciadas. Mientras que la primera es anglicana, la segunda es católica. Yo destacaría de su visita el exterior de la anglicana, espectacular y sobrecogedor, rodeado de las tumbas de cruces celtas de su camposanto.







GALWAY





Una de las cosas que más nos gustó de Irlanda y de circular por sus carreteras, era, al igual que España, encontrarse con monumentos sorprendentes y desconocidos para la mayoría,  a pie de carretera.
Un ejemplo de ello es una preciosa abadía franciscana cercana a Galway. Concretamente sus coordenadas eran N 53º 20. 828´  W 8º 56. 639´ .
La abadía o monasterio de Claregalway, (también la tenéis como rincón de plata aquí con muchas más fotos y explicaciones) se encuentra en la población del mismo nombre y se fundó en 1252 comisionado por Juan de Cogan, caballero normando que tomó posesión del área que seguía a la conquista normanda de Connacht, y la comunidad franciscana vivió bajo su patrocinio hasta 1327.



El monasterio pasó por toda clase de vicisitudes históricas hasta que en 1840 contaba con sólo dos miembros y se cerró al poco al marchar estos a una comunidad mayor. Lo curioso del lugar es que está lleno de tumbas y el cementerio sigue vigente en la actualidad. El acceso al lugar es gratuito y más que recomendable.






En una tumba nos sorprendió el recordatorio de una viuda y de los camaradas a un miembro del IRA.
No os perdáis este video que describe perfectamente la sensación de andar por esta y por cualquiera de las muchas ruinas que te encuentras en este país.









Entre esta visita y el viaje por carretera (unos 140km 2 horas aprox) más parada en un supermercado el tiempo se nos fue echando encima y llegamos a Galway a más de mediodía.
Por cierto, un detalle digno de contar. En el Lidl tuvimos que dejar las cervezas que habíamos comprado porque no eran las doce del mediodía todavía. ¿Comorrr??, sí , sí, no se puede comprar alcohol en Irlanda antes de las doce los domingos y el día de San Patricio (17 de marzo). Curioso esta especie de Ramadán irlandés.
Al ser domingo aparcamos sin problema en el centro, en la Eyre Squire, donde fuimos directamente a un pub a tomar una cerveza.
El pub era muy curioso, se llamaba Richardson y se levantaba en el número 1 de dicha plaza. Estaba lleno de placas de matrícula, escudos de policías, bomberos, etc y de recuerdos de todo tipo.

Otra Guinnes que cayó en el pub, y ya van unas pocas...

 Allí vimos en la televisión el inicio de la última carrera del mundial de fórmula 1 del año 2010, pero como el tiempo apremiaba no vimos en directo la derrota de Alonso y dimos una pequeña vuelta por la ciudad muy rápida para continuar hacia los acantilados de Moher que todavía estaban a cierta distancia (80 km, 1 hora 20 minutos)  y no queríamos perder las pocas horas de luz que nos quedaban.

Fuimos bordeando la costa por la carretera N67, hasta que nos introdujimos al interior y comenzó una pendiente que nos mostró algunos paisajes como el de Gragan, en la colina Corkscrew, a 180 metros sobre el nivel del mar. En su mirador se podía contemplar a lo lejos la bahía de Galway, concretamente la bahía de Blackhead y Finavarra point. Estamos en el Burren, insólito paisaje de piedra caliza, muy ventoso, un trozo de piedra arrancado del interior del mar y apilado en el oeste de la isla, separado del océano por enormes acantilados.
Y cuando en el sur del Burren la piedra caliza se sustituye por pizarra negra y arenisca, nos encontramos con los acantilados de Moher (rincón de oro de los Acantilados de Moher)
Por fin, hemos llegado. Comienza a oscurecer y el tiempo acucia. Encima el parking está al lado de la carretera y tenemos que andar unos cientos de metros hasta el visitor center.




Una vez que abonamos religiosamente los 6 euricos de la entrada (en la web oficial de los acantilados www.cliffsofmoher.ie os harán un 10% online) y dejamos a nuestra derecha el visitor center (inaugurado oficialmente en febrero de 2007, después de haber sido planeado y construido en un periodo de 17 años), continuaremos el camino hacia la plataforma o mirador principal. En seguida llegaréis a no ser que os encontréis un compañero de trabajo como fue mi caso, Quim (un saludo).
Al llegar al filo del acantilado aparece una vista que corta la respiración pese al viento que nos acosa constantemente. Los acantilados se elevan 120 m sobre el océano Atlántico en el punto llamado Hag's Head y se extienden a lo largo de 8 kilómetros hasta alcanzar una altura de 214 m justo donde se alza la torre O´Briens.




Estos acantilados no son los únicos de Irlanda, ni siquiera los más altos, pero sí que son los de mayor belleza y ello les han convertido en la segunda visita principal de Irlanda por detrás de la fábrica Guinness. Saquen uds conclusiones de este último dato y aprovechen a lanzarse por estas paredes verticales al comprobar lo que más nos atrae a la humanidad, y ello reconociendo que la Guinness store fue de las visitas que guardo mejor recuerdo.



A la torre O´Briens no subimos y continuamos al mirador de más al norte, para posteriormente volver sobre nuestros pasos y continuar al punto más al sur, the South platform.
Llegando al mirador del sur os encontraréis un letrero que advierte de la prohibición del paso porque los acantilados no tienen vallas de protección.



No es que quiera que os saltéis la ley, pero es que esta prohibición es un método de curarse en salud de posibles caídas al mar. Si no os acercáis al borde no hay ningún peligro, excepto si vais con niños, y las fotos y la vista no os la podéis perder por ese letrerito. De hecho nadie o casi nadie hace caso de él.





Aquí admiraréis el mar sin el famoso Moher Wall, el muro de 1,5 m que te acompaña en la visita dentro del parque y que a partir de este punto desaparece. Podéis continuar el sendero hasta Hag´s Head.
Os dejo un pequeño video de la visita.





Pero con la visita cae el día y la oscuridad avanza rápidamente a media tarde. Además recordamos que todavía no hemos comido los bocadillos que teníamos preparados en el coche. Retrocedimos lo andado y nos dirigimos hacia el parking. Una vez saciado el hambre continuamos viaje hacia Cashel.







ROCK of CASHEL   



El trayecto fue algo ajetreado por culpa de no haber actualizado el mapa europeo de mi gps por lo que una vez pasamos Limerick no detectaba la nueva autopista M7 y salimos mal después de la ciudad teniendo que retroceder unos kilómetros para acceder de nuevo a la autopista y continuar hasta la salida de Cashel guiándonos por las indicaciones.
El caso es que salimos en Tipperary y tras buscar en algún que otro B&B que no nos hicieron el peso, decidimos continuar hacia Cashel.
Muy cerca de esa población, vimos un desvío que indicaba el motel. Probamos y al llegar al parking a punto estuvimos de irnos por tanta lucecita que más bien parecía un motel de no pernoctar.
De todas maneras paré y lo quise ver, porque más tranquilo que ese lugar no se podía estar. 
El B&B se llamaba White Villa y se encuentra entre Cashel y Tipperary, más cerca del primero, concretamente a N 52º 30.318 y W 7º 57.730.
Nos recibió Peter, él y su mujer regentan este peculiar establecimiento.
Me hizo pasar y me enseñó todo el lugar. Era como un museo, lleno de piezas, estatuas y de todo lo que os podáis imaginar. El salón de televisión tenía estatuas clásicas y arcadas que contrastaban con el moderno y enorme pantallón de LCD.
Las habitaciones eran enormes y limpísimas, los baños correctos.
Decidimos quedarnos y salir a cenar algo al pueblo de Cashel.
Este pueblo es conocido principalmente por Rock of Cashel, una fortaleza medieval situada en una elevación del terreno a las afueras del pueblo que visitaríamos al día siguiente.
El paseo por el pueblo nos enseñó algunos lugares como el Cashel Palace hotel, una mansión estilo reina Ana que albergó el obispado. Data de 1730 y está en el mismo centro de la población. El Kearney castle hotel, construido a partir de un torreón medieval y una hermosa cruz celta son los otro lugares a destacar del centro de la población.




Pero sin duda el plato fuerte es Rock of Cashel (rincón de plata de Rock of Cashel). Una fortaleza símbolo del poder real y eclesiástico que duró más de un milenio. Sede de los reyes de Munster que acabaron cediendo Cashel a la iglesia que lo mantuvo hasta que Cromwell en 1647 mató a sus 3000 ocupantes. La catedral se abandonó en el siglo XVIII.
 Después de desayunar en esa especie de motel museo y despedirnos de Peter, nos dirigimos directamente al parking del monumento.
El parking está situado al pie de la roca y aparcar allí nos supuso desembolsar 4 euros. Está situado en estas coordenadas N 52º 31. 212  y W 7º 53.324.
Subimos la rampa y entramos al recinto de Rock of Cashel.







El muro que rodea la fortaleza tiene como puerta de entrada un edificio que alberga la Sala del coro del vicario y un museo, además de dormitorios. Es un anexo que se construyó en el siglo XV. Una vez dentro de este edificio pagamos los 6 euros de entrada (4 los seniors). Los horarios son de 9 a 17:30.
Este edificio se llama Hall of the Vicars Coral, o Sala del Coro del Vicario, y tiene un museo en su cripta, con la cruz original de San Patricio




y arriba un gran salón, así como otras estancias.
Cuando salimos del edificio hacia el interior de la fortaleza, aparecen inconmensurables las ruinas de Rock of Cashel. Es difícil describir lo que se siente al contemplarlas, pero sabes al verlas porque ha valido la pena llegar a esta isla.




Después de contemplar la réplica de la cruz de San Patricio y los jardines nos adentramos impacientemente hacia el interior de la Catedral entre los graznidos de los cuervos que miraban a la poca gente que visitaba las ruinas mientras se secaban las plumas de la lluvia con el espléndido sol que ahora lucía en el cielo.

La catedral, un edificio gótico del siglo XIII, ahora en ruinas, da paso al noreste a una torre cilíndrica anterior, de los siglos XI y XII, siendo el edificio más antiguo de Rock of Cashel.






Pero quizá la joya arqueológica del lugar sea la capilla de Cormac. Data de 1127 y fue probablemente la iglesia románica más antigua de Irlanda. Su tejado de piedra recuerda al casco de un barco invertido. Según las historias del lugar, se dice que acogió los restos del rey de Cormac en el sarcófago de su interior. Todavía se pueden ver restos de frescos en las paredes.
El mejor recuerdo del lugar se lo lleva el paseo por el jardín-cementerio exterior, entre cruces celtas y cuervos, bajo un sol radiante y un arco iris que aparecía después de la lluvia matinal.









Desde el jardín pudimos observar no muy lejos, nuestra siguiente visita, la abadía de Hore.
Esta abadía nos recordó a la de Claregalway, no sólo por su estructura que se asemejaba a muchas de las ruinas ya vistas por la isla, sobretodo por estar fuera de los recorridos turísticos y su visita en solitario. No había un alma a parte de los dos caballos que nos recibieron en un campo cercado anexo al edificio y de los omnipresentes cuervos. Evidentemente huelga comentar que el acceso es libre y gratuito.
La abadía data del siglo XII y fue fundada por monjes benedictinos de Glastonbury para convertirse posteriormente en monasterio cisterciense.
Íbamos recorriendo sus estancias en silencio, Marta y yo, casi sin intercambiar palabras entre nosotros. A veces proferíamos un par de cumplidos al lugar.
Lo mejor era la vista del Rock of Cashel desde su interior, se pueden hacer unos encuadres brutales con las cámaras.
No os perdáis el enlace que os he dejado de esta abadía a un rincón de minube. Siempre enlazo los lugares más que por los comentarios por las fotos y videos que podéis ver en ellos. Creo que el de la abadía de Hore merece mucho la pena.






Después de ver la abadía nos despedimos de los simpáticos caballos e iniciamos el último tramo hacia Dublín que cerraba el círculo trazado por la isla.

Al entrar en la autopista M8 pudimos comprobar la desgracia de nuestro gps. El pobre se volvía loco y debía pensar lo imprudente que era su dueño al circular a esas velocidades por terrenos sin asfaltar. Me prometí a mí mismo actualizarlo en cuanto acabáramos el viaje. Quien sabe las vueltas inútiles que habremos dado por vías secundarias teniendo a lo mejor una nacional nueva bien cerca. Creo que eso nos debió pasar sobretodo en los trayectos entre Dublín y Belfast.




DE NUEVO EN DUBLÍN

Y así llegamos a la hora de comer a Dublín. La comida fue un bocadillo en el parking de la Guinness Storehouse, un parking gratuito de la fábrica y situado a unos 150 m del museo, concretamente en N 53º 20.508  W 6º 16.991.





Nosotros llegamos en coche, pero si no tenéis este medio de transporte y queréis llegar desde el centro podéis ir andando aunque te costará llegar unos 20 minutos desde Temple Bar. Puedes descargarte un podcast creado por la propia Guinness y que escucharás mientras te diriges del centro a la fábrica para no aburrirte. Durante este paseo con podcast podrás enterarte de muchas curiosidades de Dublín relacionadas con la Guinness.



Link descarga: Mapa Guinness Storehouse
También puedes ir con lo siguientes autobuses:
 BUS 51B desde ASTON QUAY 
 BUS 78A desde ASTON QUAY 
 BUS 123 desde O'CONNELL STREET 


La visita de la Guinness Storehouse, para mi parecer, es del todo recomendable.
Accederemos a las instalaciones del museo donde pagaremos los 15 euritos de peaje. Podéis comprar las entradas online con descuento en la web de Guinness Storehouse.
La visita comienza en la parte baja del edificio de 7 plantas con forma de pinta. Si esta pinta gigante estuviera llena contendría 14,3 millones de pintas.





Lo primero que podemos ver es una copia del contrato de arrendamiento por 9000 años que firmó Arthur Guinness en 1759 para hacerse con la cervecería que estaba en desuso en St. James’ Gate. Pero antes de entrar en el museo deberemos ir a nuestra derecha, a un mostrador donde nos darán una audioguía para enterarnos de la visita. Es imprescindible y es gratuita, así que la recogimos y nos adentramos en el museo. Link descarga: Audioguia Dublin y Guinness Store House
La primera estancia nos informa de los 4 ingredientes necesarios para que nazca una Guinness en condiciones:
agua, cebada, lúpulo, levadura y el quinto elemento: Arthur Guinness.
Luego aprenderemos como se elabora la Guinness visitando una sala con la antigua maquinaria utilizada en la fábrica: un molino, un tostadero, un macerador, un alambique u olla gigante (kettle), los fermentadores y los barriles gigantes de maduración. El proceso, en definitiva, lo que va a hacer es maltear la cebada, tostarla, removerla, mezclarse con agua caliente y triturarla. Después el líquido resultante se filtra y se hierve con lúpulo. Luego se añade levadura y se comienza la fermentación. Después la cerveza se clarifica, se deja madurar y se envasa.





Subiendo a la segunda planta vimos las antiguas campañas de publicidad. Una de las campañas más llamativas fue la realizada en 1916 en la que se arrojaron miles de botellas con sus respectivos mensajes en el mar. Decenas de años después, las botellas continuaban apareciendo para sorpresa de los que las encontraban.
También veremos cómo transportaban la bebida, cuando los barriles eran transportados río arriba en barco, y videos informativos de todo tipo.  





Dos cosas muy curiosas aprendimos ese día, que el arpa, actual símbolo de Irlanda, es una marca registrada de Guinness, que cuando el gobierno quiso utilizarla como símbolo nacional tuvo que hacerlo colocándola de forma invertida, y que el Libro Guinness de los Records también tiene relación con la compañía cervecera, tuvo sus inicios en una pequeña disputa sobre qué pájaro volaba más rápido.
Por fin llegamos a lo mejor de la visita, el Gravity bar. Está en la última planta de la visita y se trata de un bar de planta circular cuyas paredes son cristales que te permiten tener una vista de 360º de Dublín. Un maravilloso punto final para este ascenso en la historia de la Guinness, además degustando con el precio de la entrada una de sus famosas pintas.





Bueno, y antes de irnos, de nuevo en la primera planta, no nos vamos sin recorrer la enorme tienda con merchandaising de todo tipo de la marca, camisetas, carteras, llaveros, imanes, vasos, etc. Por cierto, casi al mismo precio que en cualquier sitio de souvenirs, quizá unos céntimos o un euro más caro. Claro que algunos productos sólo están aquí.   Y este es el video de la visita, espero que os guste:







Acabada la visita nos dirigimos al centro de Dublín y decidimos ir directamente al barrio de Temple bar donde aparcamos el coche en un parking público de su calle principal.

Al salir nos topamos con el hotel Temple bar que aunque parecía bastante lujoso, al menos para nuestro humilde presupuesto, decidí entrar y consultar precios. Mi sorpresa fue mayúscula ya que la habitación con desayuno estaba en 70 euros. Como la ubicación era en pleno centro y teníamos el coche aparcado con una tarifa, si no recuerdo mal, de 12 euros las 24 horas si estabas alojado en el hotel, no lo dudamos ni un instante y volvimos al coche a recoger las maletas para instalarnos en la fenomenal habitación.
El día había sido largo pero nos quedaban fuerzas para ir a dar una vuelta a la calle O´Connell al norte del río Liffey, zona que no recorrimos el primer día.

Básicamente recorrimos lo mismo que al día siguiente por lo que sólo os comentaré de la noche que visitando la estatua de James Joyce nos encontramos un cámara de TV3 que hacía un programa tipo callejeros viajeros pero de productos catalanes en el extranjero. Me comentó que Dublín era la primera ciudad que visitaban entre las muchas que iban a filmar, entre ellas Dubai, Río, Nueva York, etc. Le pedí trabajo como ayudante de sonido o de lo que fuera y me agradeció que en la demanda incluyera la petición de querer trabajar, pues me dijo que la gente le pedía normalmente ir en su maleta sin nombrar para nada ningún tipo de esfuerzo, por lo que a pesar de ese pequeño reconocimiento se despidió y me dejó junto a la estatua del renombrado escritor.





Cenamos en Flanagans muy bien de precio para la cantidad de comida.
Después de dejar a los suegros en el hotel nos quedamos un rato por las calles de Temple Bar, cuyos bares y tiendas cerraban tarde.





Los pubs de hecho no sé si cerraban pues a las 4 de la mañana mis 3 acompañantes no habían pegado ojo por la juerga que se oía en la calle a pesar de ser una noche laboral de noviembre, con un frío que aparentemente sólo daba ganas de quedarse en casa. Yo, de todas maneras, dormí como un bendito gracias a mis inseparables compañeros de viaje, los tapones de oídos para dormir plácidamente en situaciones adversas. Al día siguiente Marta y yo desayunamos temprano y rápido y nos acercamos al río Liffey para cruzar de nuevo el puente.





La ciudad estaba frenética desde bien temprano, en plena actividad. Continuamos la avenida O´Connell contemplando las diferentes estatuas. La primera de todas del mismo O´Connell, llamado “el Libertador”. Luego contemplamos otras estatuas como la de William Smith O´Brien y la de James Larkin. Detrás de esta última se encontraba la famosa aguja llamada The Spire. Denominado Monumento de la Luz, es un larguísimo cono de acero inoxidable de 120 metros de altura y una base de 3 metros de diametro que se va estrechando hasta los 15 centímetros en su extremo superior. La Spire es verdaderamente impactante.





Para rematar el viaje cruzamos de nuevo el puente, vimos la estatua de Molly Malone y nos acercamos hasta el museo arqueológico que esta vez sí pudimos admirar.




Y llegamos así al final de esta escapada de una semana, que la verdad, ha sido muy provechosa. Hemos de reconocer que pese a que gastamos más bien poco sería injusto pensar que fuimos los causantes de la bancarrota del país, que apareció mientras nosotros recorríamos la isla. Quizá San Patricio se ha llevado la pasta?



... y para finalizar

Una bonita foto que saqué desde la ventanilla del avión con la luna reinando al anochecer que despide perfectamente el viaje. Se la vendo a Ryanair al módico precio de viajar gratis toda la vida :)








y si no encontráis aquí la suficiente info la buscáis vosotros mismos en 






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11 comentarios:

  1. Desde luego buena vuelta diste por la isla! Yo solo conozco y no muy bien Dublin... ya que iba para ver a un amigo y lo que más conocí son los bares jejeje..

    Lo del alquiler del coche es una faena. Yo me suelo fiar de Europcar y varias veces he alquilado con ellos... Hasta hoy no he tenido ningún percance con ellos y toquemos madera. Una vez en inglaterra me querían colar una motita en el capó pero les dije que ya lo tenía y no me ha venido ningún cargo... pero desde luego hay que andarse con mil ojos.

    Un saludo y felices fiestas!

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  2. Aquí lo que veo yo es un problema de alquilar con una empresa que te traslada a un partner. Al haber dos por en medio te convierten en pelota de ping pong y te raquetean de una a otra sin darte soluciones. A partir de ahora (a día de hoy no me han devuelto nada pese a las reclamaciones) alquilaré con Herz, Avis o Alamo, sin intermediarios o partners, al menos podré luchar sólo contra una cosa.
    Felices fiestas a tí y a todos!!

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  3. Hola Hector, soy Quim (nos encontramos en Los Acantilados de Moher) y compi de curro :)
    Yo alquilé con Hertz y la verdad, nunca se salió el precio de lo que escogí en la web.
    Saludos y buen año!!

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  4. Hola Quim, ja ja, nos tenemos que ver en Irlanda!!,
    bueno, el tema de lo de los alquileres es peliagudo, hay que irse con tres ojos, sobretodo en el tema de seguros a terceros y a la hora de recogida y entrega del vehículo cerciorarnos que se nos firman los papeles de daños y que nos quedemos con copias. A día de hoy puedo decir que continúan sin devolverme la pasta y ambas empresas están missing. No todas, ni siquiera estas dos siempre harán lo mismo, pero yo os dejo mi experiencia para que estemos al tanto de estas situaciones. Un abrazo y nos vemos, ya sabes, si no por aquí en un viaje próximo!

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  5. Buenas!, ayer me bloquearon la visa, me hicieron otra nueva y VISA me ha devuelto la pasta que pagué a Europcar, con un par de...!
    ahora que reclamen ellos jajaja..

    ResponderEliminar
  6. primero felicitarte por tu blog. Y decirte que hacia ya tiempo que queria viajar a Irlanda. Leer tus vivencias ha sido el empujon que me faltava y el proximo 6 de mayo para alla que voy. Entiendo ke en esa epoca del año el dia es mas largo y puesto ke estaré 8 dias copiare toda tu ruta añadiendo un dia mas en Dublin y un dia en waterford al sud del pais. Nuevamente agradecerte las detalladas explicaciones y ........ pedir presupuesto para llevarme a tus suegros ;-) Un cordial saludo y ya te contare como fue. por cierto no se si lo has echo ya , si no, te recomiendo Escocia.

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  7. Hola Dani, gracias por tus palabras.
    Sobre las horas solares decirte que podrás alargar las visitas pero piensa que nosotros cuando oscurecía tirábamos millas, así que en ese sentido no alargarás mucho mas el planning. Sobre Escocia decirte que ya lo tengo en mente. Hablando de la tierra del whiskie, mírate también en Irlanda visitar alguna destilería, como la de Dublín o la que está cerca de la Giants causeway.
    Tampoco te pierdas la cárcel visitable que cuenta el Chavetas y que sale en la lista de cárceles de los apuntes del viajero, puede ser una visita buena.
    En cuanto a mis suegros te los dejo por el módico precio de un par de Guinness (cada uno), con la seguridad de que si te llueve te devuelvo las botellas (sólo los envases).
    Gracias por escribir Dani, y espero que cuando vuelvas nos aportes o cosas nuevas o algo que haya cambiado de los datos que aporta este diario.
    Un abrazo.

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  8. Escapada de lo más completa.

    Que cabrones los del alquiler del coche, desde luego no pueden tener menos verguenza, es bueno saberlo.

    Añado a marcadores esta entrada por si alguna vez cae una visita por estos lares jeje

    Saludos!!!

    ResponderEliminar
  9. pues sí josé Carlos, una visita que no puedes dejar escapar, como la de Escocia, que es mi espinita clavada. bueno, ya iré.
    En cuanto al alquiler del coche fue una putada, pero es que hay que ir con mucho ojo. Ahora el compañero de Hoja de Rutas le han cargado en su última escapada 1000 euros en la visa por un toque que le dieron aparcado.
    Tras mucho papelear Visa se comportó y vieron más claro la "estafa" que las propias casas de alquiler. En fin, lo mejor al alquilar es comprobar que tengan sede en el aeropuerto que alquiles. Es que ya no te puedes fiar ni con seguro a todo riesgo!
    Gracias por tu comentario.

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  10. hola !! muchas gracias por toda la info que nos das siempre, que facilita tanto nuestros viajes.
    Queria hacerte una pregunta. Supongo que desde Belfast existira algun bus que lleve a la Calzada del gigante, pero ¿y al puente colgante de Carrick o al castillo Dunluce?
    Vosotros hicisteis esa ruta en coche privado. ¿Sabes si existe la posibilidad de visitar esos 3 lugares con algun transporte publico? aunque no te deje justo en el lugar, y tengas que andar unos km.
    Gracias !
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  11. Mi baúl de blogs2 de marzo de 2012 10:55

    Hola Pilar, no tengo ni idea si habrá transporte público, supongo que sí. lo que a bote pronto se me ocurre, si no tienes vehículo y estás en Belfast, que busques alguna empresa de excursiones hacia la Calzada de los gigantes desde Belfast, que seguro que visitan el castillo de Dunluce y Carrick. Mi hermana lo hizo desde Dublín. Una a la Calzada y otra a los acantilados de Moher. No fueron muy caras y ella tan tranquila porque la llevaban y no se preocupó. Mírate si hay algo parecido desde Belfast que todavía será más barato por proximidad.
    Ya me dirás algo.

    ResponderEliminar

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