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31/5/10

visita de Els Quatre Gats 4

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Els Quatre Gats   (restaurante-bar-cervecería y...Algo más)


INTRODUCCIÓN

Els Quatre Gats está situado en los bajos de un edificio neo-gótico proyectado por el arquitecto Puig Cadafalch, la Casa Martí. Esta casa es la primera que José Puig i Cadafalch realizó en Barcelona, cuando todavía era arquitecto municipal de Mataró y sólo tenía 28 años. Al cabo de dos años, en los bajos se abrió la famosa cervecería que fue el impulso definitivo para inmortalizar el edificio e incluirlo para siempre en los monumentos más queridos de Barcelona.


Si quereis podeis echar un cafecito entre horarios de comidas y el local estará libre y solitario para vosotros, para que degusteis ese ambiente modernista.
Podeis comprar recuerdos de sus estanterias con venta de artículos y souvenirs.
Si quereis comer gozareis de su comida a un precio aceptable relación calidad-precio. El menú a día de hoy es casi 15 euros mas iva.

El arte catalán ha dado dos períodos gloriosos a la historia del arte universal: el románico y el modernismo.

Si Gaudí y su obra son reconocidos universalmente no lo han sido tanto otros artistas de su época. Evidentemente el genio gaudiniano es superior y esa gran sombra del artista aunque no haya ocultado a sus compatriotas contemporáneos, sí los ha relegado a un plano secundario quizá no merecido.

Es por ello que he pretendido estudiar más profundamente este momento artístico muy importante para Cataluña y sobretodo para Barcelona.



Desde pequeño he podido admirar en mi casa unos cuadros de Nonell y Ramón Casas que mi tío abuelo compró en los Encantes de Barcelona en unos de aquellos días que uno puede denominar como afortunado. Estos cuadros siempre se han considerado como los tesoros familiares en una familia que desde luego no se incluye en la típica burguesía catalana característica. Por lo tanto, desde que era pequeño ya los admiraba y aunque no comprendía su importancia artística, intuía que eran algo valioso que había que cuidar.

Pero estos dos pintores no son individualidades artísticas, son representantes de un nuevo espíritu cultural que importado del París finisecular se instaló en Barcelona y particularmente en un café-restaurante de la ciudad, ELS QUATRE GATS.

Esta entrada de blog quiere reflejar ese espíritu bohemio que caracterizó a sus clientes asiduos, porque aquella taberna alimentaba más espiritualmente que gastronómicamente. Un lugar que Santiago Rusiñol describía así: “ Es hostal para hambrientos, rincón de calor para los que añoran el hogar, es museo para los que buscan dulces para el alma; es taberna y emparrado para los que buscan la sombra y la esencia exprimida del racimo; es cervecería gótica para los enamorados del norte y patio de Andalucía para los animadores del mediodía; es casa de curación para los enfermos de nuestro siglo y la madriguera de amistad y armonía para los que entren a refugiarse bajo los pórticos de la casa”.


ELS QUATRE GATS




El establecimiento fue ideado por Pere Romeu a semejanza del Chat Noir de París, una especie de taberna para artistas, que él mismo regentó y trabajó como camarero

El dibujante Ramón Casas fue el que financió el local. Cuando Romeu comentó a sus amigos la idea de abrir una cervecería restaurante en la calle Montsió, Russinyol le dijo que le parecía una idea descabellada puesto que a su restaurante sólo irían “cuatro gatos”. A Romeu le hizo gracia el comentario y decidió llamar al restaurante Els Quatre Gats, que finalmente fue abierto al público el 12 de junio de 1897.

En poco tiempo se convirtió en punto de reunión de artistas modernistas y bohemios como Santiago Russinyol, Ramón Casas, Isidre Nonell, Picasso, Utrillo, Rubén Darío, etc...

Sin duda como taberna, el local carecía de interés comercial, pero era un foro de arte y literatura. Pese a esto, sólo duró seis años: de 1897 a 1903.




LOS INICIOS


Si nos situamos en el alegre, bohemio y creativo París de finales del siglo XIX, allí nos encontraremos a Pere Romeu, que pese a nacer en Torredembarra, probó fortuna como pintor en la ciudad del Sena, la verdad que sin mucho éxito.

Allí participó con Miquel Utrillo en el espectáculo de sombras chinas. Trabajó como animador y camarero en el cabaret de Le Chat Noir, Montmatre.

Influido por lo que allí vivió decidió volver a Cataluña y crear en Barcelona un restaurante que reviviera ese ambiente parisino. Así que ese hombre alto, barbudo, imaginativo y divertido, vestido con levita, volvió a su ciudad para hacer realidad su sueño.

Según todos los indicios, habría que situar el año 1894 y Sitges como la jornada clave en la evolución de la pintura catalana hacia el modernismo.

En esa localidad encontramos al barcelonés Santiago Rusiñol. Tenia 34 años y había adquirido dos cuadros del Greco. En el siglo XIX este pintor estaba todavía maldecido por haberse saltado las normas clásicas de su época y había sido olvidado durante tres siglos.

Pero los modernistas sí admiraron su técnica, su repertorio iconográfico, las figuras alargadas, su vivaz trazo, la energía de sus pinceladas, su colorido y originalidad. Reivindicaron de esta manera a este genial pintor.

Zuloaga contagió a Rusiñol este entusiasmo por el pintor y le encargó comprar en París dos cuadros: San Pedro y Santa Magdalena.


En Sitges se organizó una procesión que llevó las obras del Greco. En esta manifestación participaron Ramón Casas, Ramón Pichot y otros. La procesión se consideró como un manifiesto revolucionario contra la pintura convencional y quedaron sentadas las bases innovadoras del arte que había de triunfar en Barcelona.

El ambiente era entusiasta y la propuesta de Els Quatre Gats fue la guinda del pastel.



LA CASA MARTÍ y el MODERNISMO BARCELONÉS.

En la Barcelona del año 1887 habían 500.000 mil habitantes. En pocos años había crecido su número gracias a la Exposición Universal de 1888 que atrajo gran número de trabajadores, y además, hay que puntualizar la anexión de los municipios de la periferia barcelonesa. Esto produjo una demanda de viviendas y el espacio urbano sufrió un caos considerable que acabó modificando el proyecto idílico de Cerdà.

A pesar de ello la burguesía catalana mantuvo unos puntos privilegiados y se construyeron residencias con un nuevo estilo innovador.
   



Durante mucho tiempo esas tendencias se consideraron extravagantes, pero Barcelona decidió ser receptiva y absorvió todo lo que se estaba introduciendo desde Europa.

Los artistas autóctonos supieron captar muchas inspiraciones y marcaron un estilo propio. Gaudí había desarrollado su nuevo concepto de arquitectura polícroma y había comenzado la construcción del impresionante templo de la Sagrada Familia. Lluís Doménech i Muntaner, José Vilaseca, Pere Falqués y Puig i Cadafalch construían una nueva ciudad. Fue Barcelona, más que ningún otro punto de la geografía española donde el modernismo jugó un papel muy importante a finales del siglo XIX y principios del XX. Son muchos los edificios que dan testimonio.

Puig i Cadafalch fue un importante arquitecto, historiador del arte y político. Participó en la Lliga regionalista de Catalunya y fue diputado de la Mancomunitat de Catalunya.

Pero lo que quiero resaltar es su aportación en la historia que nos ocupa.

La Casa Martí es la primera que José Puig i Cadafalch realizó en Barcelona, cuando todavía era arquitecto municipal de Mataró y sólo tenía 28 años. Al cabo de dos años, en los bajos se abrió la famosa cervecería que fue el impulso definitivo para inmortalizar el edificio e incluirlo para siempre en los monumentos más queridos de Barcelona.

Puig concibió el edificio con una firme voluntad gotizante, pero un gótico más norteuropeo que catalán. Este espíritu neogótico, que aparentemente pudiera hacer pensar que era contrario al modernista, era común al nuevo movimiento que no sólo disfrutaba de las corrientes artísticas nuevas sino que también giraba su mirada a la época medieval con añoranza romántica.

Las arcadas de los bajos y la lisura de la fachada de obra vista contrasta con la ornamentación de las ventanas y del balcón flamígero (de motivos inspirados en el mundo textil) apoyado sobre ménsulas del resto de pisos. En el principal, como en el tercer piso, también destacan los marcos de piedra de las ventanas. Como en prácticamente todos sus edificios, la escultura es de Eusebi Arnau y los hierros de Manuel Ballarín.

La casa Martí situada en la calle Montsió esquina Patriarca, queda acabada en el año 1896. su primer habitante fue Narcís Verdaguer i Callís, pariente de Mossen Cinto.





ARTISTAS DE ELS QUATRE GATS


Un periodista de la época describió de la siguiente manera Els Quatre Gats:

Bonnin, Canals, Ramón Casas,
Espert, Mir, Nonell, Pichot,
Miquel Utrillo, Torrent y
Santiago Rusiñol.

Todos ellos “modernistas”

Por guasa o por afición,
En aquellos “Cuatro Gatos”
Donde “en Pere” hace furor
Exhiben bastantes obras
A modo de exposición.



Todos ellos fueron Els Quatre Gats. Estuvieron, se sentaron, comieron y bebieron, hablaron y se conocieron unos a otros.

Estuvieron presentes la música y los músicos, los poetas y la poesía, los escritores y la literatura, también los arquitectos y los dibujantes. Estuvo Gaudí y su ayudante en las obras de la Sagrada Familia, Ricardo Opisso, quien inmortalizó en el dibujo de la página anterior a sus amigos, de izquierda a derecha: Adolf Mas, Isidre Nonell, Vidal i Ventosa, Manolo Hugué, Joaquim Mir, Santiago Rusiñol, Ramón Casas, Ricard Canals, Pablo Picasso y Pere Romeu.


Todos están allí, en las paredes, en el ambiente, dando testimonio de lo que sucedió en una época que vibraba un nuevo sentimiento artístico en Barcelona y en sus gentes.



RAMÓN CASAS

En Els Quatre Gats se respira Ramón Casas nada más entrar. Y me remito simplemente a las copias de sus dos magníficos cuadros donde se representa con su amigo Pere Romeu, viajando en coche y en bicicleta.

No hay que olvidar que Ramón Casas era copropietario y fundador del local. Participó en la mayoría de las actividades que se hacían. Entre los grandes momentos que pasó en la taberna no puede decirse que los mejores fueran los de las comidas ya que Els Quatre Gats no se caracterizaba por sus exquisiteces culinarias. Casas era un gran gourmet y se dice que lo que más le complacía era ir a comprar al mercado de la Boquería con su coche y cargarlo de buenos productos para comer y beber copiosamente.

Los que conocían bien a Casas decían que era un hombre sencillo que casi nunca hablaba de pintura y le encantaba contar anécdotas.

Se cuenta que en cierta ocasión se definió a sí mismo de la siguiente manera: “Sé aliñar la ensalada como procede. En segundo lugar, conduzco bien los automóviles. Finalmente, hay quien dice que pinto y dibujo bastante bien”.



También montaba en bicicleta como podemos apreciar en el dibujo de más arriba, dónde vemos a Casas y a Romeu montados en un tándem y en el que escribió: “Para montar en bicicleta , no puedes llevar la espalda recta”.

Es menos conocida su afición por la guitarra flamenca, que tocaba acompañado de Nonell, que con una potente voz bien afinada, entonaba fandangos. Juntos, Casas y Nonell, frecuentaron El Café Sevilla del Paralelo, la catedral del “cante jondo” y allí junto a Chacón, la Niña de Carmona o la Macarrona, hicieron apuntes que después inmortalizarían en sus cuadros.

En cuanto a su pintura, podríamos comenzar hablando del cuadro La corrida de Toros de 1884. el cuadro está próximo al impresionismo pero si vemos la posterior evolución del artista comprobamos que no era su intención hacer un impresionismo como el francés. Pero la importancia real de este cuadro es que rompe con la tradición pictórica dominante en Cataluña.

El artista había viajado a Francia en 1881 dónde posiblemente conoció el impresionismo, aunque no se dejó llevar totalmente por él, quizá más por su conservadurismo que por otra cosa. Su trayectoria se alejó de este movimiento y adoptó un color gris de tonos fríos que caracterizó la policromía de muchos pintores barceloneses de fin de siglo. La manera de Casas alcanzó su máxima expresión por aquellos años en una obra: Plen air (1890).

Plen air se convirtió en una imagen emblemática



Con ella se identificó la fisonomía de París y de la figura femenina. Pero además de este tópico iconográfico o de la cuestión de los grises, dos notas destacan en esta pintura. El tratamiento de la atmósfera y la composición, con la cuál Casas logra que el espectador se sienta incorporado a la escena, se fije en la figura femenina a la que le conducen la mesa y la silla del primer término, y eleve su mirada al caballero del fondo, todo ello como si formara parte de la escena..

en 1894 pinta Garrote vil, y con él supera la anécdota y amasa con manchas de color la impresión de la miseria humana. No hay dramatismo anecdótico, sólo la sencilla verosimilitud del acontecimiento y la multitud en un ámbito urbano perfectamente reconocible. Expresa algo terrible pero que puede suceder cualquier día, y además como espectáculo. Su habilidad plástica le permite reducir al mínimo la anécdota, prescindir de los detalles, lo que vale es la composición y el cromatismo, que son los encargados del énfasis patético. El cuadro debió ser despiadado, más entonces que ahora, por estar acostumbrados a las imágenes duras de los medios de comunicación.



 


 

Otro cuadro igualmente emblemático sería La carga o Barcelona 1902. una vez más la característica composición de Casas, el espacio vacío, motivado ahora por la espantada de la multitud ante la carga de la Guardia Civil a caballo, dejando un espacio que se abre ante nosotros, en el que destacan dos figuras, el huelguista en el suelo y el imponente guardia a caballo, en el momento anterior al golpe, rodeados (nosotros estamos en el lugar) por una masa informe, en tonos grises, destacando sobre un paisaje fabril y urbano, con una iglesia, entre nubes que pueden ser humo de incendios, y que tienen la virtud de delimitar, casi siluetar a la multitud, que huye despavorida.








SANTIAGO RUSIÑOL


Nacido en 1861 en Barcelona, murió en Aranjuez en 1931, fue un extraordinario pintor, comediógrafo, anticuario, viajero, escritor y coleccionista.

A los veinte años frecuentó el Centro de Acuarelistas del que fue uno de sus fundadores.

Realizó una exposición en el año 1884 en la sala Parés junto a Enric Clarassó y Ramón Casas.

Fue con este último con quien recorrió toda Cataluña en carro haciendo apuntes de todo lo que veían y oían a lo largo del camino.

En 1887 viajó a París, teniendo de compañeros a Clarassó Utrillo y Canudas y a los maestros Pubis de Chavannes y Carrière. Después vivió tres años con Zuloaga, con quien viajó a Italia y más tarde fundó el “Cau Ferrat” de Sitges donde instaló su colección de hierros artísticos y los Grecos adquiridos en Francia, y levantando una escultura del Greco en Sitges mediante una suscripción popular.

Tres etapas se podrían distinguir en la pintura de Santiago Rusiñol: la primera, entre 1875 y 1889, realista; modernista la segunda entre 1889 a 1899, cuando viaja a París y en Sitges anima las fiestas modernistas; la tercera, a partir de 1905, centrada en su pintura de jardines.

Dentro de u segunda etapa podríamos distinguir el Rusiñol del impresionismo gris, el del simbolismo y el del misticismo.

El punto de ruptura que nos interesa es el cuadro de La cocina o el laboratorio del Moulin de la Galette y Grand Bal.


La proximidad de las obras de Casas es muy notable, más por concepto que por realización. Notamos esa incorporación del espectador a la escena, los tonos grises y fríos.


Otros cuadros de la época son el Patio azul de 1893 y el retrato de Eric Satie de 1891, el cuál es algo más que un retrato, según Casellas, es el símbolo de toda la bohemia soñadora y punto evidente de contacto con Whistler. Sus cuadros no buscan el reconocimiento de la anécdota, pretenden crear una sensación, esa es también la pretensión de Casas, y el nexo de unión con el simbolismo.


Después del viaje a Italia en 1894 se sumerge en el simbolismo aunque la inmersión es relativamente corta.





PICASSO



Picasso comienza su carrera de artista independiente en Barcelona. La metrópoli catalana fue su principal centro de actividades hasta su traslado definitivo a Francia en 1904. Época agitada, viajó repetidamente a París.

Al comenzar a transitar su propio camino Picasso era bastante conocido en círculos especializados. Barcelona era el bastión del arte progresista frente al Madrid academicista.



Picasso entró a formar parte del grupo de artistas que frecuentaban Els Quatre Gats, iniciando o intensificando su Amistad con Nonell, Manolo Hugué, Casagemas, Sabartés, Reventós, etc., ampliando las relaciones iniciadas en la escuela de la Llotja, donde había destacado su amistad con Manuel Pallarés. A través de este grupo entra en más directo conocimiento de la pintura francesa, de Toulouse-Lautrec y los dibujos e ilustraciones de Steinlen, pues los cambios que se aprecian en sus obras de estos años tienen ese sentido.La pertenencia a las tertulias fue un buen fundamento para su carrera. Como todo grupo de intereses limitado, la vida artística constituye un mundo en sí mismo, en el cuál desempeña un papel fundamental no sólo el talento y energía, sino también las relaciones personales.

La influencia de esas relaciones se patentiza en el ingreso de Picasso en el ambiente artístico parisino, que a pesar de la honda impresión por la ciudad de Munich, se traslada a París.

Allí residía una colonia catalana bien establecida, y numerosos artistas vivían y trabajaban temporalmente. Los amigos


del café Els Quatre Gats también lo rodearon en París y facilitaron enormemente su despegue. Él podía hacerse cargo de sus talleres cuando regresaban a España y ellos lo presentaron al industrial y comerciante de arte Pedro Mañach, quien le procuró una primera base segura. Mañach firmó un contrato de dos años haciéndose cargo de sus cuadros a cambio de un salario mensual fijo de 150 francos.

Además comenzó a urdir el plan de su primera exposición en la Galerie Vollard de París en 1901.

Pero Picasso consideraba esto como una primera penetración y seguía teniendo su vista en España, concretamente en Madrid donde funda en 1901 la revista “Arte joven”.

Todo estaba relacionado con el órgano de los modernistas de Barcelona, la revista Pèl & Ploma cuyo artista principal era Casas.

Fracasa en el Madrid conservador de aquellos años y regresa a Barcelona para finalmente marchar a París.

Las obras de su primera exposición en Els Quatre Gats consistían principalmente en retratos inspirados en modelos de Casas. No eran tan célebres como los de él pero también habían sido retratados de medio cuerpo, ante un fondo de color, utilizando técnica gráfica mixta con lápiz y acuarela.

Todo está realizado de forma rutinaria y convincente pero más simple y esquemático que en los cuadros de Casas.

Picasso había aprendido en la Academia a reducir el motivo a sus aspectos más elementales y a configurar la forma por contorno lineal, de manera que pudo adaptarse sin esfuerzos al arte del contorno y la línea que postulaba el modernismo.

Un ejemplo clásico es el menú diseñado por Picasso para Quatre Gats. Todas las formas y los motivos fueron delimitados con una sola línea de ancho variable, mientras que las figuras y los detalles del fondo están desmembrados unos de otros, mediante partes monocromáticas planas o pequeños detalles estilizados. La lámina refleja claramente la seguridad con la que Picasso acopló rápidamente los elementos formales típicos del arte modernista.

Esta capacidad del pintor era uno de sus puntos fuertes, el saber absorber los elementos que más le interesaron de cada estilo y hacerlos parte de él, encaminándolos en el objetivo que le interesaba a su pintura.

Posteriormente a esta etapa, Picasso entró en su época Azul.





ISIDRE NONELL


Isidre Nonell i Monturiol nació en Barcelona en el año 1872.


Fue básicamente autodidacta aunque tuvo de maestro a José Mirabent, estudió en la Academia Martínez Altès y de Lluís Graner, y fue alumno de la Llotja de Barcelona. Pertenecía a una familia acomodada, su padre era fabricante de pasta para sopa, aunque su biografía es poco burguesa.

En su juventud su pintura se caracteriza por la alegría y la riqueza de colores, junto con una intensa estética sobria inspirada en el modernismo y en el impresionismo.

El grupo de jóvenes pintores de descampados y suburbios, la Colla del Safrà, parece haber influido de forma determinante sobre Nonell, pero también él debió influir en Pichot y Mir. Mir tenía su edad, Canals era tres años más joven y Pichot dos años mayor, todos ellos hacen una pintura “feísta”. En 1891 ha pintado la playa de Arenys de mar (1891) . El feísmo será una constante en sus primeras obras.


El nombre de Safrà viene de las tonalidades que utilizaban sus miembros en las pinturas que recuerda la tonalidad amarillenta del azafrán.

Antes de su primer viaje a París en 1886, Nonell hizo la serie de “cretinos de Boí”. Siempre se interesó por las personas marginales, solitarias, enfermas, mujeres gitanas y otras gentes de clase baja en actitud de tristeza. Pero en Boí el artista quedó fuertemente impresionado, pues abandonó muchos de los rasgos que hasta ahora le habían caracterizado y busca una imagen más directa e inmediata.

Nonell presta mucha atención a esta marginalidad en contraposición a la sociedad burguesa, generando oposición entre sus potenciales clientes.




Empieza a dibujar a sus personajes como tipos, no figuras singulares, los ambientes desaparecen en la anécdota pero están presentes en la atmósfera. Para hacer esto recurre a la línea.

La línea adquiere mayor intensidad, separa a las figuras del espacio en el que se encuentran, el contorno destaca con mayor nitidez de lo que posteriormente será norma.

En sacristán repartiendo limosna se aprecia otro rasgo típico de la pintura nonelliana posterior: el volumen se obtiene a partir de una pincelada enérgica. Esta pincelada más las figuras destacadas de un fondo abstracto, son notas que definen la posterior pintura de Nonell.

En 1887 se fue a París para exponer con otros pintores y en su segunda estancia entre 1899 y 1900 se dejó influir por el impresionismo, marcando la distancia con los artistas barceloneses, con el espiritualismo propio del modernismo, y lo hace señalando los aspectos que marcan su diferencia: contra la mansedumbre y contra lo burgués.

A partir de 1901 un tema domina sus cuadros: las gitanas. Las pinta sobre fondos monocromos. Se han aducido diversas razones para explicar esta monotemática, lo barato de las modelos, pero no es muy convincente, más creíble sería su obsesión por lo marginal y desde luego el colectivo gitano se caracterizaba por ello.

Nonell pinta normalmente el busto sesgado, la cara semioculta y a veces oculta, cabeza inclinada, casi siempre con la fisonomía difícil de ver.

La figura gitana no está en su medio cotidiano, pintoresco, nos damos cuenta de la distancia que hay entre la pintura romántica costumbrista y esta pintura de fin de siglo.






LA REVISTA



El primer cuarto del siglo XX es una de las épocas de mayor esplendor del periodismo ilustrado, gracias a técnicas como el fotograbado, la introducción de la litografía, procesos mecánicos de reproducción y la xilografía.

En Madrid nace el 10 de mayo de 1891 la revista “Blanco y Negro”, semanario de información general dirigido a una burguesía cada vez más numerosa. Duró 45 años, hasta julio de 1936. en 1897 introdujo su primera reproducción en color.

También en Barcelona hubo una inquietud similar por las publicaciones, y en ese contexto nace en febrero de 1899 la revista Quatre Gats, publicación artístico-literaria de cuatro páginas tamaño folio, portada a color, textos literarios en las otras páginas, publicidad en la última, de aparición semanal y al precio de 10 céntimos.

La revista nacía con la intención de ser un instrumento para la publicación de las obras presentadas en un concurso literario promovido por el establecimiento, y para dar a conocer las obras de los artistas que frecuentaban las tertulias de la taberna regentada por Pere Romeu.

La publicación fue concebida bajo la dirección del mismo Romeu con la ayuda de Miquel Utrillo como redactor y Ramón Casas principal ilustrador. La revista se inspiró en el “Gil Blas” parisino y tanto Casas como los otros colaboradores gráficos Nonell, Regoyos, Rusiñol, Gosé, F. Sardá y R. Opisso estuvieron influidos por Steilen, el gran ilustrador del “Gil Blas”. Casas decora la portada de los números 1 al 10 y la mayoría de contraportadas donde comienza su célebre serie de retratos al carbón de personalidades.

A pesar de que la revista era insignificante, y muy de la broma en cuanto a sus textos, además de los firmados por el mismo Pere Romeu o comentarios artísticos de Utrillo y Rusiñol, podemos encontrar colaboraciones de Enrique Fuentes, de Guillermo A. Tell, de Apeles Mestres, de Peius Gener, o de otros escritores tan diversos como Pons i Massaveu, Francesc P. Briz, José Alardern, Albert Llanas o Eugeni d´Ors. Además, Quatre Gats, a pesar de ser discreto, era bastante atractivo por las portadas a color, la parte plástica, obra de Casas y Rusiñol, pero también de otros devotos del lugar como Mir, Pitxot, Nonell, Gosé, Opisso o Riquer.

Fueron nada más que 15 números los publicados entre febrero y mayo de 1899, y si la revista continúa teniendo interés hoy en día es porqué durante unos meses fue la voz de aquellos jóvenes (literatos, músicos, pintores, escultores y dibujantes) asiduos a aquel local que reunía la modernidad del momento. Y principalmente, porque Quatre Gats es el antecedente directo de la revista artística por excelencia del Modernismo, Pél& Ploma, realizada en buena parte por los parroquianos habituales de Quatre Gats.

El último número publicado fue el 25 de mayo de 1899.



Pèl & Ploma




Revista financiada por Ramón Casas publicada el 3 de junio
de 1899, como continuación de Quatre Gats, y contemporánea
de la revista modernista alemana, Jungend.


Para la subscripción a la revista por 5 pesetas al año, se anunciaba el regalo del cartel de la revista.

Se mantuvo el mismo formato que Els Quatre Gats, el mismo número de páginas, cuatro, la misma distribución de las ilustraciones a las dos páginas exteriores y los mismos directores literario ( Utrillo) y artístico ( Casas). En esta nueva publicación Casas es el ilustrador principal, dando salida a su extensísima producción artística.

En esta etapa llenan la portada magníficas ilustraciones, los fondos monocromos de los cuáles, azules, ocres y violetas, eran una novedad en Barcelona. La última página llevaba retratos al carbón de las personalidades de la cultura y política del momento.

La parte inferior de alguna de las páginas estaba destinada a los anuncios comerciales, también dibujados por Casas.

Se publicaron 100 números entre junio de 1899 y diciembre de 1903.

En sus páginas se complementaron el Pèl (pincel) de Casas y la Ploma (pluma) de Utrillo. El primero dibujaba la revista entera, anuncios incluidos, y el segundo daba con sus crónicas un ámbito internacional, al reflejar lo que sucedía en los centros artísticos del extranjero. Publicó además colaboraciones de Gide y de Zola.

Revista que se publicó entre 1904 y 1908 como continuadora de Pèl & Ploma. Aparecieron 26 números, el número 8 dedicado a Ramón Casas. Debido al prestigio que adquirió su predecesora, esta nueva publicación se publicó en versión bilingüe hispano-francés.


En este caso la letra era de Utrillo, mientras Casas aportaba algunas obras, y financiaba su publicación, aunque se abrieron a las aportaciones de muchos otros artistas. En esta nueva etapa el arte antiguo gana terreno, ocupando casi tanto lugar como el arte moderno, así como la fotografía.





CARTELES

Otro mecanismo de difusión del modernismo, a parte de revista y colecciones de novelas cortas, fueron los carteles publicitarios.

Colgado en la calle o reproducido en las revistas, era todo un nuevo género.

La finalidad era vender un producto en una sociedad industrial cada vez más poderosa.

Tenían que ser del gusto del gran público pues a ellos iba dirigido el producto. Carteles como los de Toulouse-Lautrec de 1890 no llegaron a tener aceptación popular hasta mucho después. Para la mayoría sus carteles eran feos y no tuvieron éxito de ventas.

En las primeras décadas del 20 el gusto del público evoluciona con rapidez. El Arte Deco de formas más simples era más apto para el esquematismo de los carteles.

En marzo de 1898 Vicent Bosch, industrial licorero de Barcelona, organiza el primer certamen para anunciar su bebida “Anís del Mono”.

Se presentaron 167 carteles, muchos de ellos influidos por el Nouveau internacional, y resultó vencedor Ramón Casas.

En la misma corriente estética y en el mismo año, Manuel Reventós convoca otro concurso para anunciar su Codorniu.

Empiezan también las convocatorias del Círculo de Bellas Artes y las portadas para la revista Blanco y Negro.

Dibujantes, ilustradores y cartelistas que entre la vanguardia y la decadencia, aceptando el mundo moderno, y a través de las revistas, de los carteles y de las exposiciones, mostraron un arte burgués que supo reflejar buena calidad y una forma de vida.

Los gustos de la burguesía catalana difieren de los de la central, la castellana, porque lo que en realidad se contraponía era una élite activa en la industria y el comercio frente a otra que vivía de las tierras o inmersa en la burocracia estatal. Dinamismo catalán frente a decadencia castellana, la novedad frente al anclaje.

El mismo café de Els Quatre Gats es una prueba de ello ya que en Madrid no existió ningún café de estas características.

Veamos unos carteles de Casas que muestran los productos, entre otras cosas, que la activa burguesía catalana producía.


sombras chinas
y títeres


Miquel Utrillo y Pere Romeu tenían mucha aficción por las sombras chinas. Los dos habían trabajado en París, Chicago y Nueva York en este tipo de espectáculos.

Pero sin duda fue en Chat Noir de Montmatre donde les sedujo la idea de introducirlo en Quatre Gats.

Estos espectáculos de sombras chinas comenzaron en diciembre de 1897 y para anunciarlos Ramón Casas y Utrillo dibujaron un cartel.

El cartel, que anunciaba “Sombras-Quatre Gats-Montesión Barcelona” se puede ver en primer plano una figura femenina tan característica en la producción de Casas: una dama con capa, los cabellos recogidos y un sombrero con plumas, en el fondo Pere Romeu de pie.

Días antes havía aparecido el cartel que anunciaba el local y que había dado mucho que hablar.


El diario La Publicidad escribió sobre el tema: “El affiche lleva la firma de los conocidos artistas Ramón Casas y Miquel Utrillo, quienes han colaborado para crear uno de los mejores carteles, tal vez el mejor que haya salido de las prensas de Barcelona. En él están perfectamente a la par que armonizadas las tintas, destacándose bien distintamente la personalidad de sus autores en lo que respecta al contorno. Creemos que ha de ser objeto de persecución entre los aficionados y coleccionistas.”

Según un artículo de Marilyn McCully en Destino “una de las contribuciones más significativas del modernismo, que encontró su corazón en Els Quatre Gats fue la introducción del cartel como medio artístico de la publicidad”

Los títeres siguieron las sombras chinas en 1898. nuevamente fue un cartel, como era lógico y natural el anuncio de las actividades del local, y una vez más, el encargado fue Ramón Casas.

Este póster apareció en el primer número de la revista Quatre Gats y en su sucesora Pèl i Ploma.El cartel representaba a Pere Romeu como titiritero, recordando su pasado cómico en París y Chicago. A su lado se puede observar una de los títeres que se parece muchísimo a Picasso.

La representación de títeres duró más tiempo que las sombras chinas. Durante cuatro años las actuaciones de títeres fueron la delicia de asistentes al local, en especial de los niños. La dirección corría a cargo de Ramón Pi y su hijo Julián que era el ayudante. Los grandes titiriteros los denominó Pla.




SE CIERRA

ELS QUATRE GATS



Pere Romeu no era un buen empresario. Según los que le conocían era un idealista y no un hombre de negocios práctico. Se dice que si alguno no tenía dinero para pagar la consumición no se lo apuntaba en cuenta. Además el que le pagaba lo hacía a un precio muy reducido.

Era muy considerado con los artistas pobres pero poco con cualquier burgués, que hubieran sido los que aportaran más dinero al negocio. Así que la cosa cada vez fue a peor y se acumulaban las deudas.
En junio de 1903 se cerró la cervecería que con tanto entusiasmo se había abierto en 1897.
Fue una conmoción para Barcelona y se llegó a publicar un dibujo con cuatro gatos delante de las puertas cerradas del local con un cartel de “se alquila”.
Pere Romeu se dedicó a otras actividades que no tenían nada que ver con la restauración.
El automovilismo tampoco le solucionó los problemas continuando pobre toda la vida.
Murió en 1908 a causa de la tuberculosis. Su amigo Santiago Rusiñol muy afligido por la muerte de su amigo le dedicó una necrológica conmovedora:
“Era una época, un tiempo pasado, una era de vuestra tierra; eran los últimos cabellos largos de una poesía que pasó durante un momento por nuestro pueblo; un momento de romanticismo, de aquel que se burla uno cuando lo tiene y le añora para siempre cuando se lo llevan al cementerio; un momento de juventud de cuando los jóvenes hacían de jóvenes, en nuestra triste vida.”
Aquella vida, dice Rusiñol, “es imposible recordarla sin ver a Pere Romeu, con su barba negra, y su cara huesuda, que vivía del humo y de las buenas conversaciones; con su mano que sabía estrechar y sus ojos que sabían reir”
A Pere Romeu cuando la parroquia se le fue volviendo seria, cuando los jóvenes, en vez de hablar de mujeres hablaban de caballos de fuerza; cuando estuvo de moda aburrirse y llevar el aburrimiento a 80 Km/h y correr vestido de oso, fue entonces cuando el pobre Pere Romeu para poder ganarse la vida dejó de correr el hostal y se refugió en un garaje, y él, que estaba acostumbrado a beber alegre vino de parra, la gasolina... lo mató”
“duerme en paz amigo, que te lo merecías. No habías hecho más que el bien, y no tengas miedo de irte!. Nosotros si que te echaremos de menos y contigo añoraremos una época que el fantasear hacía vivir”.
Conmovedoras palabras de Rusiñol a una persona que sin ser un artista en la asignatura que nos ocupa, sí que lo fue en la vida y por eso merezca como los demás el título de:

PERE ROMEU


















Dirección: Montsió, 3
C.P. 08002
Teléfono: 933024240
Precio aproximado: 15 € menú



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5 comentarios :

  1. Excel·lent , gràcies.

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  2. El Guisante Verde Project3 de octubre de 2012, 12:35

    Tienes razón, hay paralelismos entre la dos historias de los cafés. Al final, no hay como salir de casa y ver que todos somos muy parecidos, aquí, en Hungría, en....
    Saludos!

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  3. al fin y al cabo, cultura de bar, cultura social y cultural... a veces ;)

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  4. Molt complert reportatge, on hi ha coses que desconeixia.
    Ara ja som dos que tenim aquest local emblemàtic publicitat als nostres blocs.
    Salutacions!

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    Respuestas
    1. Gràcies Mercè per passar-te ;) i llegir a l´ordinador :P Gran història la de Els Quatre Gats. En un entorn modernista que sempre ha caracteritzat la nostra ciutat.

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