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31/12/11

San Juan Chamula, la iglesia y el pueblo

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LA IGLESIA DE SAN JUAN CHAMULA



La iglesia de San Juan Chamula es uno de los sitios más extraordinarios en los que he estado. No hubiera podido imaginar que una pequeña iglesia en un pueblo maya de Chiapas sería uno de los recuerdos más imborrables de todos mis viajes.

Tras recorrer 10 km desde San Cristóbal de las Casas, en su mayoría de subida, llegamos a este pueblo,    de reminiscencias mayas, San Juan Chamula.
Está ubicado en un valle entre montañas, sus casitas se desperdigan por todo el paisaje como si se tratara de una pequeña maqueta.
Los chamulas, de etnia tzotzil, son unos indígenas que siempre han defendido su independencia con gran fiereza, así lo demostraron antiguamente a los españoles y actualmente al gobierno mexicano, por lo que tienen un jefe propio y policía autoctona. En la actualidad (1996) su población es de unos 40000 chamulas contando el pueblo y alrededores.

Estos bravos indios son muy religiosos y la mezcla de estas dos aptitudes hace que el turista deba tomar unas precauciones para que la visita a San Juan Chamula acabe sin incidentes no deseados. Está terminantemente prohibido filmar o fotografiar sus ritos o procesiones religiosas así como el interior de sus iglesias. Si lo haces corres el riesgo de que peligre tu integridad física. Esto también era extendible a que se les fotografiase sus personas pero en la actualidad han aprendido muy bien lo que son los derechos de imagen y se dejan retratar por unos cuantos pesos.

En el pueblo vecino de Zinacantán están totalmente prohibidas las cámaras fotográficas. El que no acate sus normas se arriesga a que le rompan la cámara. A un viajero, que estaba recorriendo el continente desde la patagonia sudamericana, le quitaron todas las cintas de video que tenía por haber filmado una de sus procesiones. También queda todavía como recuerdo un gran coche calcinado que quemaron en 1994 a un gringo que no respetó las normas, el desgraciado se fue corriendo a San Cristóbal llorando desconsoladamente. De todas formas en el pasado era peor llegando a asesinar al osado.


                                            coche calcinado que quemaron en 1994 a un gringo




En la entrada del pueblo se levanta una gran cruz maya de color verde. La cruz es prehispánica cosa que sorprendió mucho a los conquistadores. La cara que debieron poner cuando vieron que ya poseían el símbolo que ellos traían para que encontraran el “verdadero camino”. Los cuatro vertices señalan los puntos cardinales.


También hay otras cruces en los cerros que forman el valle pero no las fuimos a ver porque Pepe (nuestro guía de Na Bolom), dijo que era muy peligroso subir ya que a más de un grupo de turistas habían asaltado y robado aprovechando que esos sitios están muy apartados. Mejor era no arriesgarse. También nos previno de algo que nos puso los pelos de punta, sobretodo a May (una chica vasca que conocimos en el cañón del Sumidero). En las tres últimas semanas habían sido violadas dos españolas, dos holandesas, también dos italianas y una japonesa, la última la asesinaron. Este asesinato lo investigaba un grupo especial de la policía venido expresamente de Japón. Las dos españolas salieron de un bar con un par de tequilas más de la cuenta, tomaron un taxi que las llevó a las afueras de San Cristóbal donde les esperaban cuatro tipos compinchados con el taxista. El resto es fácil de imaginar, también les robaron todas las pertenencias entre ellas los pasaportes por lo que las pobres chicas continuaban en méjico esperando la celeridad de las autoridades para que pudieran salir del país y olvidar cuanto antes la pesadilla que debieron pasar. Las holandesas fueron más incautas y se dejaron persuadir por un hombre que les aseguró que conocía a un chamán en un pueblo que hacía antiguos ritos mayas y que podrían asistir a un verdadero ritual. En las afueras les esperaban tres hombres que les enseñaron un ritual nada parecido al que ellas querían ver, incluso les produjeron cortes en las manos y en el abdomen, realmente patético. La japonesa ni lo pudo contar.

Todos estábamos mirando y escuchando a Pepe en silencio, May se quedó realmente acongojada. La manera de prevenir estas cosas es no ir con estraños ni rondar mucho por sitios apartados o deshabitados. Si no sales de los recorridos habituales no te tiene porque pasar nada. Recordaba lo de la Burundanga en Colombia o Perú. Alguien te convida a comer o a un simple cigarro pero en realidad llevan una dosis de escapolamina que te deja fuera de órbita. Al cabo de unas cuantas horas te puedes despertar sin ropa y a veces sin riñones. En fin, volvamos al pueblo y dejemonos de artículos de “el Caso”.

Visitamos el cementerio que envuelve la antigua iglesia.


Es curioso ver las cruces desperdigadas por el campo abierto, puestas sobre montículos de tierra. En algunos montículos se apilaban hasta cuatro cruces lo que significa que esa tumba contiene tantos cuerpos como cruces tenga. Algunos montículos tienen cuatro palos en sus vértices y estos envueltos en alambre rodeando la tumba, eso significa que el cuerpo que allí descansa era de alguna persona respetable. La antigua iglesia fue abandonada cuando el último terremoto la destruyó parcialmente, según los chamulas un templo que no tenga la capacidad de autoprotegerse de un desastre natural no merece la pena rendirle culto, ni siquiera de destruirlo por lo que el mejor castigo es abandonarlo y mantenerlo en el olvido. Ahora quedan unas ruinas en bastante buen estado.



Después nos dirigimos al zócalo en el centro del pueblo siempre acompañados por seis o siete niños que nos querían vender collares, pulseras y otros objetos. Esto cada vez se va pareciendo más a los países del norte de África, en fin, nos pudimos librar de ellos al llegar al zócalo ya que vieron otros turistas y se echaron sobre ellos como buitres. Allí había un mercadillo de alimentos y compramos algo de fruta.

Los chamulas son fervientes católicos, aunque a su manera, pues mezclan ritos mayas con la ortodoxia, esto ha provocado que su comunidad eclesiástica esté excomulgada por el vaticano que no reconoce éstos antiguos ritos paganos heredados de sus antepasados mayas. Un ejemplo de esto es que los chamulas piensan que Jesucristo cuando resucitó se convirtió en el Sol . No obstante ellos continúan sintiendose católicos y lo demuestran en que cuando uno de sus miembros hace apostasía y se convierte al protestantismo automáticamente es expulsado de la comunidad, es decir, del pueblo.




Dominando la plaza se encuentra la pequeña iglesia de San Juán Chamula, muy parecida estructuralmente a la antigua pero ésta flamantemente pintada de blanco y sus contornos de azul claro. Este es el templo más sagrado de los chamulas.

Típicamente colonial, de su fachada resalta un gran arco de medio punto con arquivoltas y jambas azules adornadas con cruces y círculos amarillos y blancos respectivamente. Lo atravesamos y accedemos al interior de la iglesia, parece que hayamos entrado en un mundo ultraterreno.

La oscuridad te envuelve, el ambiente está cargado de nubes de incienso, el suelo cubierto de millares de hojas de pino que forman una alfombra vegetal. Innumerables velas dispuestas ordenadamente por módulos, cada uno con un feligrés o con su familia entera, no hay bancos para sentarse por lo que todos están sentados en el suelo o estirados, mirando hacia abajo e invocando oraciones y cánticos en lengua maya. Esas voces indescifrables se convierten en repetitivos ecos que acompañan la escena todo el rato, recuerda a las oraciones de los monjes tibetanos. Por el suelo te encuentras gallinas degolladas y huevos a modo de ofrendas, también botellas de Coca-cola o Fanta o cualquier cosa que produzca gases que utilizan para eructar y de esta manera hacer salir los malos espíritus que puedan llevar dentro de su cuerpo. Antiguamente hacían un brebaje, el pox (pronunciado posh), que les producía eructos pero ahora les parece más fácil y eficaz éstas bebidas gringas.
 En las paredes se alinean diferentes santos cada uno encerrado en su vitrina y siempre con un creyente orándole, algunos parece que le cuenten su vida, gesticulando e incluso llorando. Había un hombre agarrando la mano a su mujer y a su niño pequeño, los tres arrodillados y no paraban de implorarle cosas al Santo del que eran devotos. Al final de la iglesia vemos ocho santos apilados unos junto a otros y sin vitrinas que los protegiesen. Pepe nos informa que son de los santos de la otra iglesia que sucumbió en el terremoto y que estaban aquí de esta manera como castigo por no haberla protegido.

Estuvimos un buen rato dentro de la iglesia, todo el grupo disperso investigando las curiosidades de su interior o sentados por cualquier rincón, ya que no había bancos, y contemplando boquiabiertos todo aquél espectáculo que teníamos delante. Al salir te ciega la claridad del exterior y te preguntas si has hecho un viaje a otra dimensión.

Puedo decir que he estado en muchas iglesias, ermitas, mezquitas, templos hindúes y budistas pero ninguno me impresionó tanto como aquella pequeña iglesia de San Juan Chamula.



Una vez todo el grupo en el exterior nos dirigimos hacia el otro lado de la plaza cruzando el mercadillo. Bromeamos con lo de las botellas de refrescos que utilizaban para eructar, Pepe nos dijo que cierta vez a una de esas empresas se le ocurrió que podía ser una buena idea filmar un anuncio publicitario en el interior de la iglesia y que cuando fueron a pedir permiso para rodarlo les botaron del pueblo rápidamente y nunca más volvieron a preguntar. Todo esto nos estaba dando mucha sed y nos metimos en el bar del zócalo a tomar algo. En su interior estaban almorzando el consejo de hombres de San Juan, eran unos veinte todos ellos de edad avanzada y con unas vestimentas muy extremadas. Los saludamos y nos sentamos en la mesa contigua, de repente entró en el bar un chico con gafas, menudito y muy delgado que pidió un refresco. Su mochila estaba llena de banderas catalanas por lo que le preguntamos si era de Cataluña. Nos dijo que era de Vilanova i la Geltrú y que se llamaba Joan, le invitamos a unirse a la mesa con nosotros y accedió. Viajaba sólo como Leo por lo que se unió a nuestro grupo para el resto del día.
Más tarde nos dirigimos a la casa del gran chamán de los chamanes, el cual porta los dos bastones que le identifican como tal mientras los demás sólo llevan uno. El tipo tenía una foto con George Bush, expresidente de los EEUU que le invitó a Washington por tres semanas para que le curara de un cáncer que padecía. Parece que logró el objetivo porque el tal George todavía anda vivito y coleando. En su casa Pepe nos pasó un reportaje de la CNN del que colaboró en su realización y que trataba del EZLN y del problema en Chiapas. Cuando acabó nos amplió información del tema. Realmente es injusto que los indígenas posean solamente el dos por ciento de las tierras y encima las de peor calidad para el cultivo mientras la mayoría de las tierras y las más productivas sean de los grandes latifundistas que se amparan en el gobierno y que hacen grandes fortunas que evaden a USA mientras el pobre se muere de hambre. Urge una reforma agraria. Pepe se indignaba porque decía que en Chiapas les llegó la conquista pero nunca las revoluciones como la de Emiliano Zapata y Pancho Villa que siempre caracterizaron a Méjico de otros países latinoamericanos, excepto de Cuba.



Al mediodía continuamos en jeep hacia Zinacantán una población vecina en la que están censados unos 15000 tzotziles.


¿Dónde está?


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