Os dejamos nuestro relato del viaje a Benín y Togo en 15 días. Iniciamos nuestra travesía en febrero, época ideal para ir a estos países.
A lo largo de estas dos semanas recorrimos desde capitales caóticas hasta aldeas remotas, navegamos por ciudades construidas sobre el agua, cruzamos fronteras por tierra, asistimos a rituales vudú ancestrales y caminamos por algunos de los escenarios más duros de la historia de África Occidental.
Este diario recoge nuestro recorrido día a día, con horarios reales, encuentros con etnias como los Holi, Mahi, Fulani, Taneka o Somba, ceremonias tradicionales como el Gelede, el Zangbeto o rituales dedicados a Shango, y visitas a lugares clave como Ouidah, Ganvié, Lomé o Cotonou. Todo contado desde nuestra experiencia personal, sin edulcorar la realidad, pero con el máximo respeto hacia las culturas que nos abrieron sus puertas.
Un viaje bastante low cost, ya que lo hicimos en un grupo de 5 personas con un guía. El equipo: Héctor y Marta de Mi baúl de blogs, Jordi Martínez de Milviatges, Juan Reina y Raquel.
Índice
Resumen Itinerario Benín y Togo en 15 días

A continuación os resumimos el recorrido brevemente y en los siguientes apartados os ampliamos la información de la visita a estos lugares:
Día 1 – Vuelo y llegada y traslado al hotel
Día 2 – Mañana, los lugares que ver en Porto Novo en Benín y por la tarde visitamos la etnia Holi: cultura, origen y tradiciones.
Día 3 – visita de los Palacios Reales de Abomey y el curioso Templo del Camaleón
Día 4 – Asistimos a unas Danzas y Bailes de máscaras de la ceremonia Gelede en Benín.
Día 5 – Visitamos la etnia Fulani cerca de Parakou.
Día 6 – Visitamos la etnia Taneka en el norte de Benín
Día 7 – Visita del país Somba y sus tatas
Día 8 – Cruzamos la frontera terrestre entre Benín y Togo
Día 9 – Realizamos el itinerario entre Kara y Atakpamé (Togo): Sokodé y la Faille d’Aledjo
Día 10 – Hacemos la Ruta de Atakpamé a Kpalimé con cascadas de Kouma Konda
Día 11 – Visitamos todo lo que ver en Lomé, la capital de Togo. Fetiches, mercados y playas
Día 12 – Ruta de Lomé a Grand-Popo: ruta con historia, cultura vudú y paisajes del golfo de Guinea
Día 13 – Ouidah y el vudú en Benín: entre rituales, pitones sagradas y la historia de la esclavitud
Día 14 – Explorando Ganvié, la Venecia de África y los mercados de Cotonou
Día 15 – Qué ver en Cotonou. Y vuelta a casa.
Diario del viaje a Benín y Togo en 15 días
Día 1 Vuelo desde Barcelona y Alojamiento
Vuelos: Para llegar a Cotonú (Benín) volamos con Turkish Airlines desde Barcelona (Aeropuerto de El Prat), realizando una escala en el Aeropuerto de Estambul. El primer tramo, el vuelo TK1852, tuvo una duración de 3 horas y 35 minutos, mientras que el segundo vuelo, TK559, desde Estambul hasta Cotonú, duró 7 horas y 15 minutos, con una escala intermedia de unas 5 horas. Todo el trayecto se completó en el mismo día, volando en clase Economy a bordo de aviones Boeing 737-800 y 737-8 MAX.
Visados: Para este viaje fue necesario gestionar visados electrónicos tanto para Togo como para Benín, trámites que realizamos online antes de viajar, de forma sencilla y sin necesidad de acudir a ninguna embajada.
- Visado Togo, realizamos el trámite a través de la web oficial del gobierno (voyage.gouv.tg). Desde esta plataforma se centralizan los formularios de inmigración, la solicitud de visado (si aplica) y los controles sanitarios. El pago se realiza online con tarjeta bancaria o pago móvil, y el coste total fue de 55.000 francos CFA, unos 56 USD / 53 € aproximadamente.
- Visado Benín, solicitamos el eVisa oficial a través de la web evisa.bj, un proceso también completamente online. El precio del visado fue de 75 €, a los que se añadieron 2,32 € en gastos de gestión, recibiendo la autorización por correo electrónico una vez aprobada.
Recomendamos tramitar ambos visados con antelación, comprobar que el pasaporte tenga validez suficiente y llevar copias digitales y físicas de las autorizaciones durante el viaje.
Seguro de viaje: Con Iati y aplicando nuestro descuento de aquí debajo:

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Internet: Mis compañeros de viaje sacaron allí una sim bastante barata, lo que también os diré que la consiguieron al cuarto día. Nosotros teníamos Internet solo aterrizar con la eSIM de Holafly. En el siguiente post específico de cómo tener Internet en Benín, os lo explico todo.
Traslado al Hotel: aquí no hay problema, nos esperaba Assou y el conductor, que ya nos acompañaron durante todo el viaje hasta el aeropuerto de vuelta.
Nuestra empresa en destino con un foro que tenemos de españoles más viajeros en Facebook, algunos Cracks de los viajes, y cuando digo Cracks, me refiero a los mejores, nos pasaron el contacto de Assou como un buen guía de Benín, su empresa es Windo Travel.
Día 2 Porto-Novo y primer encuentro con la etnia Holi
Resumen rápido de la segunda jornada del viaje a Benín y Togo en 15 días:
- Mañana: Salida desde Cotonú, visita a Porto-Novo y descubrimiento de sus templos y mercados.
- Tarde: Traslado al país Holi y convivencia con la comunidad local.
- Noche: Llegada a Cové, cena sencilla y descanso tras un día intenso.
Nuestro segundo día de ruta por Benín y Togo fue, en realidad, la primera jornada completa sobre el terreno. Después de un día previo casi entero volando y aterrizando en Cotonú, arrancamos temprano rumbo a Porto-Novo, la capital política del país.
El trayecto fue corto, pero suficiente para empezar a empaparnos del ritmo local: desayuno en un bar sencillo, cambio de dinero y carretera hacia el este, muy cerca ya de la frontera con Nigeria.
Porto-Novo nos recibió con una mezcla fascinante de culturas. Visitamos:
- la catedral de Notre Dame, con su llamativa fachada roja y blanca,
- y poco después llegamos a uno de los edificios más sorprendentes del viaje: la Gran Mezquita, que parece más una iglesia colonial brasileña que un templo islámico. Entender su origen, ligado a los esclavos liberados que regresaron desde Brasil, nos ayudó a comprender mejor la historia de la ciudad.
- Paseamos también por el mercado, intenso y sin filtros,
- y nos acercamos al templo Vodùn Abessan, clave en la mitología yoruba, justo cuando una tormenta tropical nos obligó a refugiarnos y cambiar ligeramente los planes.
Tras comer algo rápido, dejamos atrás la ciudad para adentrarnos en el territorio del pueblo Holi. Antes de llegar, paramos a comprar alimentos y pequeños regalos para la comunidad. El acceso final fue a pie, y nada más llegar, un grupo de niños nos recibió con risas y nos llevó de la mano hasta la aldea. Fue uno de esos momentos que se quedan grabados.
Participamos en un ritual de bienvenida, compartimos tiempo con las familias, entramos en sus casas y observamos su día a día. La curiosidad fue mutua: ellos con nuestras cámaras y nosotros con sus tradiciones, sus escarificaciones y su forma de vida. La tecnología rompió el hielo —relojes, cámaras 360 y hasta un dron— y las risas fueron constantes.
Al caer la tarde nos despedimos y pusimos rumbo a Cové. Una parada improvisada para repostar, compra de fruta y, ya de noche, cena tranquila con cerveza local. Fue un día largo, intenso y profundamente humano, de esos que marcan un viaje.

Puedes leer nuestros posts específicos de qué ver en Porto Novo de Benín y el de la etnia Holi.
Día 3 Isla de los Mahi y tarde histórica en Abomey
Resumen rápido de la tercera jornada del viaje a Benín y Togo en 15 días:
- Mañana: Cruce en barca al lago Azili y convivencia con la etnia Mahi en la isla de Agonvé.
- Tarde: Tras el descanso en Cové, visita cultural a Abomey: Templo del Camaleón y palacios reales.
- Noche: Regreso a Cové, cena ligera y brindis con cerveza local para cerrar el día.
Empezamos el día en Cové con un desayuno temprano y, sin perder tiempo, nos pusimos rumbo al lago Azili. La idea era visitar a los Mahi, otra de las etnias del sur de Benín, y ya desde el trayecto se notaba que iba a ser una jornada especial.
Al llegar al embarcadero, nos subimos a una barca a remo y cruzamos el río Negro hacia la isla de Agonvé, un pedacito de tierra diminuto que parece vivir en su propio mundo.
Nada más acercarnos, varios niños nos esperaban en la orilla como si nos conocieran de toda la vida. Si con los Holi el día anterior fuimos entrando poco a poco, aquí la conexión fue inmediata: sonrisas, energía y una sensación de alegría contagiosa.
Caminamos con ellos hasta la aldea, pasando por un claro donde los pescadores colgaban las redes, y allí empezó lo mejor: nos abrieron sus casas, nos enseñaron cómo cocinan, cómo duermen y cómo se organiza la vida diaria en una comunidad que vive pegada al agua.
Y, como ya parecía tradición, el Apple Watch volvió a convertirse en el juguete estrella. Nos rodeó un grupo de peques apretando botones sin piedad, mientras nosotros íbamos improvisando bromas: que si “Jobo Strong”, que si Jordi, que si “Barça, Barça”…
y acabamos montando un coro imposible entre saltos y carcajadas. Incluso sacamos a pasear nuestro lado más metalero y terminamos todos gritando “Judas Priest” con el puño en alto. Fue de esos momentos que no se planean y que, sin querer, se convierten en lo más memorable del viaje.
De vuelta a tierra firme pasamos por un mercado local para empaparnos un rato del ambiente y, después, regresamos al hotel para comer y descansar antes de la segunda parte del día.
Por la tarde nos fuimos a Abomey, antigua capital del Reino de Dahomey. Empezamos por el Templo del Camaleón, una estructura enorme y rarísima que parece sacada de otro planeta, y seguimos hacia la zona de palacios.
Aunque el museo estaba cerrado por reformas, pudimos asomarnos al primer patio y hacernos una idea del peso histórico del lugar. Con el día ya cayendo, volvimos a Cové, cenamos fruta, brindamos con una Beninoise bien fría y nos fuimos a dormir con la sensación de haber vivido dos Benín

Puedes leer nuestros posts específicos de la Etnia Mahi de Benín y el del Palacio de Abomey y templo del Camaleón.
Día 4 Máscaras Gelede, Fulani y ritual vudú en Savalou
Resumen rápido:
- Mañana: Ceremonia Gelede con danzas de máscaras y visita a un poblado Fulani..
- Tarde: Traslado a Savalou y participación en un ritual vudú de los deseos.
- Noche: Llegada a Dassa-Zoumè, piscina, cena y descanso.
El día empezó temprano en Cové, todavía con el recuerdo muy reciente de los encuentros con los Mahi y los Holi. Antes de las nueve ya estábamos en ruta hacia nuestra primera experiencia del día: una ceremonia Gelede.
Antes de llegar, aprovechamos para solucionar algo tan básico como el acceso a Internet para parte del grupo, una gestión sencilla en teoría pero que aquí nos llevó bastante más tiempo del esperado. Una vez resuelto, nos adentramos de lleno en uno de los rituales más fascinantes del viaje.
La ceremonia Gelede nos envolvió desde el primer momento. Tambores, cantos en yoruba y una comunidad entera reunida alrededor del espacio donde bailaban las máscaras.
Nos llamó mucho la atención el ambiente: festivo, cotidiano y espiritual a la vez. Las máscaras, talladas y pintadas con gran detalle, representaban rostros femeninos y escenas simbólicas que hablaban del poder, la fertilidad y el equilibrio social.
Estar allí, sin prisas y sin artificios, fue una forma muy directa de entender por qué esta tradición está reconocida por la UNESCO.
Después de la ceremonia cambiamos de escenario y de registro cultural. Nos dirigimos a un poblado Fulani, una de las últimas comunidades nómadas de África Occidental. Caminamos bajo un calor intenso hasta llegar a un asentamiento aislado, con cabañas circulares expuestas al sol.
El contraste con las etnias visitadas los días anteriores fue evidente: aquí la interacción fue más distante, más contenida. Aun así, conocer su forma de vida, ligada al ganado y al nomadismo, nos ayudó a entender la enorme diversidad cultural concentrada en tan poco territorio.
Tras el almuerzo y un breve descanso en Dassa-Zoumè, por la tarde pusimos rumbo a Savalou. Allí participamos en un ritual vudú en uno de los fetiches más importantes de la región. Fue una experiencia intensa y respetuosa, cargada de simbolismo, en la que se pedían deseos relacionados con la salud, la protección y la felicidad. Más allá de si se cumplen o no, el momento tenía un peso espiritual difícil de explicar con palabras.
Cerramos el día de vuelta en el hotel, relajándonos en la piscina y cenando tranquilamente. Había sido una jornada densa, muy distinta a las anteriores, y quizá por eso mismo, una de las más completas hasta el momento.

Puedes leer nuestro post específico de las danzas máscaras Gelede.
Día 5 Rumbo al norte: Parakou y encuentro con los Fulani
Resumen rápido:
- Mañana: Salida temprano, largo trayecto hacia el norte y primeras paradas en Parakou.
- Tarde: Visita a un campamento Fulani en la región de Borgou.
- Noche: Regreso a Parakou, cerveza local de mijo y descanso.
Nos despertamos pronto y desayunamos cerca del hotel antes de ponernos en marcha hacia el norte de Benín. Nos esperaban varias horas de carretera, atravesando paisajes cada vez más abiertos y rurales.
Durante el trayecto hicimos un par de paradas para repostar gasolina en esos puestos improvisados tan habituales en el país, donde las garrafas sustituyen a los surtidores.
También aprovechamos para fijarnos en los cultivos de anacardos que bordeaban la carretera, señal clara de que estábamos entrando en otra región.
Alrededor del mediodía llegamos a Parakou, una de las ciudades más importantes del norte. Nos acercamos al Palacio Real, aunque no tuvimos la suerte de encontrar al sultán, y después dimos una vuelta por el mercado local.
Fue un buen primer contacto con la ciudad: compramos productos típicos como manteca de karité y henna, y nos empapamos del ambiente cotidiano antes de parar a comer. Tras el almuerzo y un breve descanso en el hotel, volvimos a salir para preparar la visita más esperada del día.
Por la tarde compramos provisiones básicas —sal, aceite y otros alimentos— y pusimos rumbo a un campamento Fulani en la región de Borgou. Al llegar, nos recibieron mujeres y niños vestidos con una elegancia que nos sorprendió, con ropas impecables y coloridas.
Al principio el contacto fue algo tímido, más distante que en los encuentros con los Holi o los Mahi, pero poco a poco el ambiente fue cambiando. Las sonrisas empezaron a aparecer y la curiosidad ganó terreno.
El momento clave llegó cuando sacamos el dron. La reacción fue explosiva: risas, saltos, aplausos y miradas de pura incredulidad. Después, un pequeño truco de magia improvisado terminó de romper cualquier barrera.
La despedida fue completamente distinta a la llegada: nos acompañaron cantando y riendo hasta el vehículo, corriendo tras él mientras nos alejábamos.
Ya de noche, de regreso a Parakou, hicimos una última parada para probar —aunque con cautela— el chukutú, la cerveza local de mijo. Cerramos el día cansados, felices y con la sensación de haber vivido uno de esos encuentros que dan verdadero sentido al viaje.

Puedes leer nuestro post específico de la etnia Fulani de Benín.
Día 6 Taneka, montañas sagradas y camino a Natitingou
Resumen rápido de la sexta jornada del viaje a Benín y Togo en 15 días:
- Mañana: Salida desde Parakou y visita a la aldea Taneka en las montañas del norte de Benín.
- Tarde: Encuentros con líderes espirituales, baobab sagrado y comida local en ruta.
- Noche: Llegada a Natitingou, descanso y cierre tranquilo del día.
Nos despertamos temprano en Parakou y desayunamos cerca del hotel antes de poner rumbo al norte. Nos esperaba una jornada larga de carretera, atravesando paisajes cada vez más rurales, con cultivos de ñame y árboles de karité marcando el camino.
A media mañana hicimos una breve parada para comprar mangos en un puesto improvisado junto a la carretera, uno de esos momentos sencillos que también forman parte del viaje.
Alrededor del mediodía llegamos al poblado Taneka, en las montañas que llevan su nombre. Nada más entrar, nos recibió el jefe fetichero, fácilmente reconocible por su atuendo tradicional y por la enorme pipa que no deja de fumar, utilizada para comunicarse con los ancestros.
El pueblo, formado por casas circulares de barro con techos cónicos de paja, conserva una estética muy auténtica y una fuerte sensación de aislamiento respecto al mundo exterior.
Recorrimos la aldea rodeados de niños curiosos y atentos, visitamos la cabaña de uno de los reyes Taneka, que nos recibió con su bastón de mando y vestimenta ceremonial, y también la vivienda de un sacerdote animista, otra figura clave en la vida espiritual del lugar.
La espiritualidad aquí no es un concepto abstracto: se respira en cada gesto, en cada ritual y en espacios sagrados como el gran baobab donde las mujeres acuden a pedir fertilidad y protección.
Como ya se ha vuelto costumbre en este viaje, el dron volvió a convertirse en una pequeña ventana al asombro. Lo volamos con cuidado y la reacción fue una mezcla de sorpresa, risas y miradas incrédulas, siempre manteniendo el respeto por el entorno y las personas.
A primera hora de la tarde dejamos atrás las montañas Taneka y nos dirigimos a un restaurante local para almorzar. Tras la comida, retomamos la ruta hacia Natitingou, donde llegamos ya avanzada la tarde. Mientras parte del grupo salió a explorar el mercado y probar cervezas locales, nosotros preferimos relajarnos en la piscina del hotel, asimilando todo lo vivido.
Fue un día especialmente intenso a nivel cultural y espiritual, uno de esos que ayudan a entender por qué Benín es mucho más que un destino: es un mosaico de pueblos, creencias y paisajes concentrados en muy poco espacio.

Puedes leer nuestro post específico de la Etnia Taneka.
Día 7 País Somba y los castillos de África
Resumen rápido:
- Mañana: Salida desde Natitingou, cruce a Togo y primeras visitas a las tatas somba.
- Tarde: Recorrido por Koutammakou, regreso a Benín y nuevas aldeas somba.
- Noche: Vuelta a Natitingou, piscina, cena y descanso.
Nos levantamos temprano en Natitingou con la sensación de que el día iba a ser especial. Tras desayunar rápido, pusimos rumbo al país Somba, una región que se extiende entre el norte de Benín y Togo y que alberga una de las arquitecturas tradicionales más sorprendentes de África.
El camino fue tranquilo y, tras los trámites fronterizos, entramos en Togo para comenzar nuestra inmersión en el mundo Somba.
Nada más llegar a la primera aldea, nos encontramos frente a una tata somba auténtica: casas de barro fortificadas, con torres cilíndricas, terrazas superiores y una estética que recuerda a pequeños castillos medievales. Una familia nos invitó a entrar y subir por la escalera tallada en un tronco.
Desde arriba, los niños nos observaban con curiosidad mientras nos explicaban cómo se organiza la vida dentro de estas construcciones, donde conviven personas, animales, rituales y almacenamiento de alimentos. En la entrada, fetiches y cráneos protegían espiritualmente el hogar, recordándonos que aquí la arquitectura y la espiritualidad van de la mano.
Seguimos explorando la región de Koutammakou, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Visitamos otra tata en un poblado cercano y aprovechamos para volar el dron, siempre con respeto. Ver estas construcciones desde el aire fue impresionante y, como casi siempre, el dron se convirtió en un imán para los niños, que se acercaban fascinados a ver cómo funcionaba.
Antes de regresar a Benín, hicimos una parada en un pequeño museo local donde aprendimos más sobre la cultura Somba y su historia compartida a ambos lados de la frontera. Ya de vuelta, paramos a comer algo rápido y seguimos buscando más ejemplos de estas casas-castillo.
En una aldea junto a la carretera, el hijo del constructor de una tata nos abrió las puertas de su casa. Fue allí donde, casi sin esperarlo, presenciamos una celebración comunitaria privada. No hicimos fotos, pero nos llevamos el recuerdo de una escena íntima y profundamente humana.
Al caer la tarde regresamos a Natitingou. Cerramos el día relajándonos en la piscina del hotel, cerveza en mano, comentando lo vivido. Había sido una jornada intensa, de las que explican por qué el país Somba es uno de los grandes tesoros culturales de África Occidental.

Puedes leer nuestro post específico del país Somba de Togo.
Día 8 Cruce de frontera y primeras escenas de Togo
Resumen rápido:
- Mañana: Salida de Natitingou, trámites fronterizos y entrada a Togo por carretera.
- Tarde: Visita a casas de fetiches, funeral tradicional y herreros de Tcharé Doude.
- Noche: Llegada a Kara, cena tranquila y descanso.
El día arrancó temprano en Natitingou con la sensación de que tocaba jornada “de transición”, aunque pronto comprobamos que aquí incluso los traslados tienen sorpresas.
Desayunamos fuera del hotel y retomamos la carretera rumbo a la frontera con Togo, no sin antes repetir una pequeña tradición improvisada del viaje: parar en el mismo puesto del día anterior para comprar mangos frescos.
El cruce fronterizo fue más largo de lo que podría parecer desde fuera. Primero salimos oficialmente de Benín, con revisión de pasaportes y sellos, y después entramos en Togo, donde volvieron a comprobar visados y el certificado de la fiebre amarilla. Todo fue correcto, pero lento, y conviene venir mentalizado y con paciencia.
Nada especialmente complicado si llevas la documentación en regla, pero sí muy distinto a cruzar una frontera europea. Además, nada más entrar en Togo, ajustamos el reloj: aquí es una hora menos.
Ya en territorio togolés, empezamos a notar el cambio de ambiente. Hicimos una primera parada para ver unas casas tradicionales circulares donde se conservan fetiches, pequeñas construcciones cargadas de simbolismo que nos ayudaron a entender la importancia de la espiritualidad en la vida cotidiana.
Poco después, la carretera quedó bloqueada por un funeral. Lejos de ser un momento solemne y silencioso, presenciamos una auténtica celebración: música en directo, cantos, bailes y el ataúd llevado en volandas entre carreras y polvo blanco lanzado al aire. Una forma de despedir a los muertos que nos impactó y emocionó a partes iguales.
La siguiente parada fue en Tcharé Doude, donde visitamos a los herreros locales. Nos enseñaron cómo fabrican herramientas agrícolas y dos jóvenes realizaron una danza ritual y una exhibición de lucha como muestra de su paso a la edad adulta. Fue breve, pero muy intensa.
A media tarde llegamos por fin a Kara, capital de la región kabye. Dejamos las mochilas en el hotel, cenamos sin prisas y nos fuimos a dormir con la sensación de que un día pensado solo para cruzar una frontera había terminado siendo una auténtica lección de cultura, tradiciones y vida africana.

Puedes leer nuestro post específico de cruzar frontera terrestre Benín a Togo.
Día 9 De Kara a Atakpamé, máscaras, paisajes y una fiesta Fulani inesperada
Resumen rápido de la novena jornada del viaje a Benín y Togo en 15 días:
- Mañana: Museo de las Máscaras en Kara, cooperativa de tejedores en Bafilo y parada en la Faille d’Aledjo.
- Tarde: Visita a Sokodé, mercado local y encuentros espontáneos en la carretera.
- Noche: Fiesta Peul (Fulani) y llegada a Atakpamé.
Salimos de Kara después de desayunar, todavía con la resaca cultural de los días anteriores. Antes de ponernos en carretera hicimos una primera parada en el Museo de las Máscaras, pequeño pero muy revelador.
Nos ayudó a entender mejor todo lo que llevábamos días viendo sobre el terreno: el papel ritual de las máscaras, su simbolismo y la diversidad de estilos según la etnia y la región. Fue una visita breve, pero muy bien aprovechada.
Seguimos rumbo al sur y llegamos a Bafilo, donde visitamos una cooperativa de tejedores. Ver trabajar los telares tradicionales, escuchar cómo se transmiten las técnicas de generación en generación y tocar los tejidos fue una de esas paradas tranquilas que equilibran tanto viaje intenso.
Justo después hicimos una parada corta en la Faille d’Aledjo, un paso espectacular donde la carretera atraviesa literalmente la montaña. No lleva mucho tiempo, pero impresiona.
Al mediodía alcanzamos Sokodé. El gran mercado estaba en reformas y se había trasladado al exterior, pero el ambiente seguía siendo caótico, colorido y muy auténtico. Aquí se nota claramente la presencia de la etnia musulmana Kotocolí, tanto en la vestimenta como en la vida cotidiana. Comimos frente al mercado en una parada improvisada que, como suele pasar en África, se alargó más de lo esperado. Paciencia y sentido del humor: también forma parte del viaje.
Por la tarde intentamos ver talleres de cerveza de mijo, pero llegamos tarde al proceso. Aun así, la sorpresa del día estaba todavía por llegar. A unos kilómetros de Atakpamé nos topamos con una fiesta Peul. Bajamos de la furgoneta y, de repente, estábamos rodeados de gente elegantemente vestida, sonrisas, curiosidad y móviles pidiendo fotos.
Fue intenso, un poco abrumador por momentos, pero absolutamente inolvidable. Una de esas situaciones que no se planifican y que terminan siendo de lo más potente del viaje. Ya de noche llegamos a Atakpamé, cansados pero con la sensación de haber vivido un día lleno de contrastes, encuentros humanos y África en estado puro.

Puedes leer nuestro post específico de qué ver entre Kara y Atakpamé.
Día 10 Kpalimé, cascadas y contratiempos en la ruta
Resumen rápido:
- Mañana: Salida desde Atakpamé con un problema mecánico inesperado y camino hacia Kpalimé entre plantaciones.
- Tarde: Visita a las cascadas de Kouma Konda y parada en ruinas coloniales alemanas.
- Noche: Regreso a Kpalimé, piscina y descanso.
El día empezó con calma en Atakpamé, desayunando sin prisas y pensando que nos esperaba una etapa tranquila hacia el sur de Togo. Nada más lejos de la realidad. Al repostar gasolina cometieron un error y al coche le echaron gasoil.
Cuatro minutos después, el vehículo se paró en seco. Sin posibilidad de hacer mucho más, nos refugiamos en un bar cercano mientras el guía, el conductor y la gasolinera resolvían el problema. Nosotros aprovechamos la espera con una bebida fría y bastante resignación africana.
Por suerte, a media mañana pudimos retomar la ruta y pusimos rumbo a Kpalimé. El paisaje cambió poco a poco: colinas verdes, carreteras flanqueadas por cacao y café, y un ambiente mucho más húmedo. Dejamos las bolsas en el hotel y continuamos hacia Kouma Konda, una de las zonas naturales más bonitas de todo el viaje.
De camino hicimos una breve parada en las ruinas de un antiguo palacio alemán, hoy devorado por la vegetación. Kpalimé fue un enclave importante durante la colonización germana y todavía quedan restos dispersos que recuerdan ese pasado. No es una visita larga, pero sí curiosa para entender la historia de la región.
Ya por la tarde llegamos a las cascadas de Kouma Konda. El acceso fue sorprendentemente estricto, casi más que una frontera, pero una vez dentro todo valió la pena. Visitamos primero la parte baja y después subimos hasta la superior, desde donde el agua cae con fuerza entre la selva. El entorno es espectacular, especialmente en época de lluvias, cuando el caudal se multiplica.
Antes de volver al hotel hicimos una parada en un pequeño bar local, propiedad de un español y su mujer togolesa, un rincón inesperado donde descansar y comentar la jugada. También visitamos la cascada pequeña, más discreta pero perfecta para cerrar el día entre fotos y risas.
De vuelta en Kpalimé, la piscina del hotel fue el broche ideal. Un día que empezó torcido acabó siendo uno de los más completos, combinando imprevistos, historia y naturaleza en estado puro.

Puedes leer nuestro post específico de Ruta de Atakpamé a Kpalimé con cascadas de Kouma Konda
Día 11 Lomé, mercados, vudú y atardecer atlántico
Resumen rápido:
- Mañana: Traslado desde Kpalimé y visita al Mercado de los Fetiches.
- Tarde: Catedral del Sagrado Corazón y recorrido por el Mercado de las Mama Benz
- Noche: Atardecer en Coco Beach y descanso en la capital.
Nos despertamos temprano en Kpalimé sabiendo que nos esperaba una jornada intensa. Dejábamos atrás la Togo más verde y montañosa para poner rumbo a Lomé, la capital.
El trayecto fue bastante fluido y, a media mañana, ya estábamos dejando las mochilas en el hotel y saliendo directos hacia uno de los lugares que más curiosidad nos generaba de todo el viaje.
El Mercado de los Fetiches fue un impacto en todos los sentidos. Es un lugar que no deja indiferente: montones de cráneos, pieles, raíces, amuletos y objetos rituales se apilan en los puestos mientras el olor lo invade todo. Más allá del choque inicial, entendimos que estábamos ante uno de los grandes centros del vudú en África Occidental.
Aquí los fetiches no son souvenirs, sino herramientas espirituales ligadas a la salud, la protección o la suerte. Vivirlo en directo nos ayudó a comprender mejor muchas de las creencias que habíamos ido encontrando durante el viaje.
Tras comer y descansar un rato, retomamos la visita por la ciudad. La siguiente parada fue la Catedral del Sagrado Corazón, un edificio elegante que rompe con el caos del tráfico y el bullicio de Lomé. Su arquitectura neogótica y su historia, ligada al periodo colonial alemán, la convierten en uno de los grandes símbolos cristianos del país.
Desde allí nos sumergimos en otro mundo completamente distinto: el Mercado de las Mama Benz. Caótico, ruidoso y lleno de color, es el corazón comercial de la ciudad. Aquí las mujeres mandan, negocian y sostienen buena parte de la economía local. Pasear entre sus puestos es entender por qué el término “Mama Benz” sigue siendo sinónimo de poder y éxito femenino en Togo.
Para cerrar el día, buscamos calma frente al océano. En Coco Beach, con una bebida fría en la mano, vimos cómo el sol se despedía lentamente sobre el Atlántico. Después de tantos mercados, historia y estímulos, ese atardecer fue el broche perfecto. Lomé nos mostró su cara más intensa y, al mismo tiempo, nos regaló uno de los finales de día más bonitos del viaje.

Puedes leer nuestro post específico de que ver en Lomé, la capital de Togo. Fetiches, mercados y playas
Día 12 De Lomé a Grand-Popo: memoria, frontera y ritual vudú
Resumen rápido del día 12 del viaje a Benín y Togo en 15 días:
- Mañana: Salida desde Lomé, visita a la Casa de los Esclavos de Agbodrafo y parada en Anecho.
- Tarde: Cruce de frontera a Benín y ceremonia vudú dedicada a Shango en Grand-Popo.
- Noche: Llegada a Possotomé, piscina al atardecer y descanso junto al lago Ahémé.
Dejamos atrás Lomé temprano, con el calor apretando ya desde primera hora, y pusimos rumbo hacia la costa oriental. La primera parada fue Agbodrafo, un lugar pequeño pero con un peso histórico enorme. Visitar la Casa de los Esclavos fue uno de esos momentos que obligan a bajar el ritmo y guardar silencio.
Caminar por sus estancias, sabiendo que allí se encerró a miles de personas antes de ser deportadas a América, nos dejó un nudo difícil de explicar. No es una visita cómoda, pero sí necesaria para entender la historia del Golfo de Guinea.
Continuamos hacia Anecho, antigua capital colonial, que observamos desde la carretera. La ciudad conserva un aire decadente y costero, con edificios que recuerdan su pasado europeo. Poco después hicimos una breve parada junto al lago Togotriodaho, solo para tomar aire, beber agua y soportar mejor la humedad antes de afrontar el cruce de frontera.
El paso de Togo a Benín fue relativamente fluido, aunque siempre requiere paciencia y tener la documentación a mano. Ya en Benín, paramos a comer algo sencillo y seguimos bordeando la costa. En el camino nos detuvimos junto a un antiguo puente abandonado, invadido por la vegetación, uno de esos lugares que no salen en las guías pero que se quedan en la memoria.
Por la tarde llegamos a Grand-Popo, donde nos esperaba una de las experiencias más intensas del viaje: una ceremonia vudú dedicada a Shango. Durante horas asistimos a un ritual lleno de tambores, cantos y danzas, profundamente espiritual y también duro de presenciar en algunos momentos.
No fue un espectáculo, sino una tradición viva, practicada con total naturalidad por la comunidad. Salimos de allí removidos, conscientes de haber sido testigos de algo muy antiguo y cada vez menos habitual.
Al final del día nos dirigimos a Possotomé, junto al lago Ahémé. Un baño tranquilo en la piscina del hotel al atardecer nos ayudó a asimilar todo lo vivido. Fue una jornada corta en kilómetros, pero cargada de historia, emociones y contrastes, de esas que dan verdadero sentido a viajar por esta parte de África.

Puedes leer nuestro post específico de la Ruta de Lomé a Grand-Popo
Día 13 Ouidah: vudú, memoria y la Ruta de los Esclavos
Resumen rápido del día 13 del viaje a Benín y Togo en 15 días:
- Mañana: Ceremonia vudú del Zangbeto y camino hacia Ouidah desde Possotomé.
- Tarde: Templo de las Pitones y recorrido completo por la Ruta de la Esclavitud.
- Noche: Regreso al hotel en Ouidah, cena sencilla y descanso.
Empezamos el día temprano en Possotomé, sin imaginar que nos esperaba una de las jornadas más intensas de todo el viaje. A primera hora asistimos a una ceremonia del Zangbeto, una experiencia que nos dejó literalmente sin palabras.
Las enormes figuras de paja giraban sin parar al ritmo de los tambores, creando una atmósfera hipnótica y poderosa. No era un espectáculo para turistas, sino un ritual profundamente arraigado en la vida espiritual del pueblo. Sentimos respeto, curiosidad y una energía difícil de explicar mientras observábamos cómo la comunidad participaba con absoluta naturalidad.
Tras despedirnos, retomamos la carretera hacia Ouidah. El paisaje fue cambiando poco a poco: más arena, palmeras y una sensación clara de estar acercándonos a la costa. Nada más llegar, visitamos uno de los lugares más simbólicos de la ciudad, el Templo de las Pitones.
Allí entendimos mejor el sincretismo religioso de Benín, donde el vudú convive sin conflicto con el cristianismo. Las pitones, veneradas como seres sagrados, se movían tranquilamente por el recinto mientras nos explicaban su relación con los antepasados y las deidades.
Por la tarde iniciamos uno de los recorridos más duros a nivel emocional: la Ruta de la Esclavitud. Paseamos por el barrio colonial, visitamos la Casa Chacha, el antiguo almacén donde los esclavos aguardaban su destino y el Árbol del Olvido, un lugar cargado de simbolismo y tristeza. Cada parada era un recordatorio de la violencia y la deshumanización que marcaron esta región durante siglos.
El recorrido culminó frente al océano, en la Puerta del No Retorno. Allí, con el sonido de las olas y un silencio casi absoluto, sentimos el peso de la historia como pocas veces en un viaje. Fue un momento de reflexión profunda, difícil de olvidar.
Antes de que cayera la tarde regresamos al hotel en Ouidah. Cerramos el día con una cena sencilla y una cerveza fría, intentando asimilar todo lo vivido. Fue una jornada dura, emocionante y necesaria para comprender la espiritualidad y la memoria histórica de Benín.

Puedes leer nuestro post específico de Ouidah y el vudú en Benín
Día 14 Ganvié y Cotonou: de la calma del agua al pulso urbano
Resumen rápido del día 14 del viaje a Benín y Togo en 15 días:
- Mañana: Salida desde Ouidah, navegación por el lago Nokoué y visita a Ganvié y su mercado flotante.
- Tarde: Llegada a Cotonou: Estatua de la Amazona, Gran Mural y comida.
- Noche: Mercado Dantokpa y regreso al alojamiento en Abomey-Calavi.
Salimos temprano de Ouidah con la sensación de que el día iba a ser especial. Tras una breve parada para comprar agua, llegamos a Abomey-Calavi y nos encontramos de golpe con el mercado del pescado: un caos fascinante de barcas, voces y redes repletas de capturas. Desde allí tomamos una barca y, poco a poco, el paisaje empezó a transformarse. El lago Nokoué se abrió ante nosotros y apareció Ganvié, la llamada Venecia africana.
Navegar entre palafitos fue hipnótico. Casas sobre pilotes, niños remando con naturalidad y pequeñas embarcaciones que funcionan como tiendas, taxis o mercados improvisados. Nos detuvimos en el mercado flotante, auténtico y nada preparado para el visitante. Aquí la vida sucede sobre el agua, con intercambios constantes de pescado, frutas y carbón. Pensamos en la historia del pueblo tofinu y en cómo fundaron Ganvié para escapar de la esclavitud: ingenio y resistencia convertidos en forma de vida. Volvimos a tierra firme con la sensación de haber presenciado algo único.
Ya en Cotonou, el contraste fue inmediato. La primera parada fue la Estatua de la Amazona, imponente, recordándonos la fuerza de aquellas guerreras del Reino de Dahomey. Caminamos después junto al Gran Mural, una obra enorme que resume la identidad del país entre colores y símbolos. Con el calor apretando, paramos a comer y descansar un poco antes de la última gran experiencia del día.
Por la tarde nos adentramos en el Mercado Dantokpa. Calor, ruido, olores y vida en estado puro. Un laberinto donde se vende absolutamente de todo y donde cada paso es un estímulo nuevo. Aguantamos casi una hora antes de rendirnos al bochorno.
Cerramos el día de regreso al alojamiento, con una ducha reparadora y unas cervezas frías. Había sido una jornada intensa, llena de contrastes, que nos mostró dos caras esenciales de Benín: la serenidad del agua y la energía inagotable de su capital.

Puedes leer nuestro post específico Ganvié, la Venecia de África
Día 15 Cotonou: curiosidades urbanas y despedida de Benín
Resumen rápido del día 15 del viaje a Benín y Togo en 15 días:
- Mañana: Avión abandonado en la playa y ruta por los vestigios comunistas de la ciudad.
- Tarde: Mercado de artesanos y comida junto al mar.
- Noche: Preparativos, aeropuerto y vuelo de regreso.
Nos despertamos sin prisas en Cotonou, conscientes de que era nuestro último día en Benín. Desayunamos tranquilamente en el motel y decidimos tomarnos la jornada con calma, sin grandes desplazamientos, centrándonos en lugares curiosos y simbólicos de la ciudad. Cotonou no es monumental ni amable a primera vista, pero sabíamos que aún tenía capas interesantes por descubrir.
La primera parada fue uno de los sitios más extraños del viaje: el avión abandonado junto al mar. Ver aquel enorme aparato medio enterrado en la arena, con el Atlántico de fondo, nos resultó tan surrealista como fascinante. No había explicaciones claras ni musealización alguna, y quizá por eso mismo nos atrapó. Fue una visita corta, diferente, de esas que se recuerdan precisamente por no encajar en ningún esquema turístico clásico.
Desde allí enlazamos con una pequeña ruta urbana dedicada al pasado comunista de Benín. Paseamos por rotondas y monumentos que aún conservan símbolos de aquella etapa marxista-leninista del país, como la Estrella Roja o la estatua de Georgi Dimitrov. No esperábamos encontrar este tipo de referencias en África Occidental, y eso hizo la visita aún más interesante. Nos gustó descubrir esta faceta menos conocida de la historia reciente de Benín.
A mediodía nos acercamos al mercado de artesanos para hacer las últimas compras. Fue el lugar perfecto para llevarnos recuerdos con sentido: piezas sencillas, locales, sin la sensación de souvenir fabricado en serie. Después, nos despedimos de la ciudad como más nos apetecía: comiendo pescado fresco frente al mar, sin prisas, con el sonido de las olas y la sensación de viaje cumplido.
La tarde transcurrió entre duchas, organización del equipaje y cambio de moneda antes de poner rumbo al aeropuerto. El trámite fue largo y algo pesado, pero ya estábamos mentalmente de vuelta. Cotonou no nos enamoró, pero sí nos dejó huella. Como despedida de Benín, fue honesta, caótica y muy real.

Puedes leer nuestro post específico Qué ver en Cotonou
Conclusión de nuestro viaje a Benín y Togo en 15 días
Benín y Togo nos han demostrado que viajar no siempre es sinónimo de comodidad, pero sí de aprendizaje. Ha sido un recorrido intenso, a ratos duro, a ratos emocionante, donde cada día nos enfrentábamos a realidades muy distintas a las nuestras. Desde la espiritualidad viva del vudú hasta la memoria de la trata de esclavos, desde la hospitalidad de las aldeas hasta el caos absoluto de los grandes mercados africanos.
Nos llevamos imágenes difíciles de olvidar: danzas de máscaras al amanecer, ciudades flotantes llenas de gente auténtica, rituales que exigen respeto y silencio, niños riendo alrededor de un dron, fronteras lentas, carreteras largas y atardeceres frente al Atlántico. También nos llevamos preguntas, reflexiones y una comprensión mucho más profunda de una región que rara vez aparece en las rutas turísticas convencionales.
¿Recomendamos este viaje? Sí, pero no a cualquiera. Benín y Togo son destinos para viajeros curiosos, pacientes y abiertos de mente, dispuestos a observar más que a juzgar. Para nosotros, ha sido uno de esos viajes que no olvidaremos y que nos dan ganas de volver a explorar África.
Esperamos que te haya ido bien este post de nuestro viaje a Benín y Togo en 15 días, si es así déjanos tu feedback, es decir, decirnos tus dudas, experiencias o consejos en los comentarios.
También puedes consultar todos nuestros posts para organizar tu viaje a Benín y Togo aquí debajo y más tips de viajes en nuestra caja verde.




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