Kuching, la ciudad de los Gatos, fue nuestra puerta de entrada a la región de Sarawak, en el Borneo malayo. Tres días bastaron para descubrir lo más importante: naturaleza salvaje, herencia colonial británica y un ritmo pausado que contrasta con el bullicio del sudeste asiático.
Durante nuestra estancia exploramos el Parque Nacional de Bako, uno de los grandes imprescindibles de Borneo; navegamos por el río Sarawak al atardecer; y observamos orangutanes en semilibertad en Semenggoh, además de recorrer templos y museos que cuentan la historia de esta ciudad única.
Este diario resume nuestra experiencia completa, con anécdotas reales, consejos útiles y contexto histórico para quienes planean visitar Kuching en tres días.

Y recuerda: todo es subjetivo, pero intentaremos transmitirte nuestra objetividad más honesta de viajeros. Soy Héctor Navarro Buil, viajero con más de 100 países visitados, historiador… ¡y hasta me ha dado por escribir libros 🙂 Esta es mi experiencia al visitar este destino turístico.
Índice
Parque Nacional de Bako: monos narigudos y playas salvajes

El Parque Nacional de Bako, fundado en 1957, es el más antiguo de Sarawak y una joya para los amantes de la biodiversidad. Alberga más de 275 especies de plantas, incluyendo manglares, dipterocarpos y selvas pantanosas. Sus habitantes más famosos son los monos narigudos (Nasalis larvatus), endémicos de Borneo, que pueden verse con cierta facilidad en las primeras horas del día.
8:27 Salimos en un Grab desde Kuching rumbo al embarcadero del Parque Nacional de Bako, uno de los lugares más esperados del viaje. Amaneció con un cielo despejado y mucho sol, ideal para explorar la selva aunque sabíamos que el calor sería intenso.
Al llegar al embarcadero descubrimos que los barcos operaban desde las 7:30, así que habíamos llegado con retraso. Nada grave: parte del encanto de viajar es improvisar. Tras registrarnos con un código QR y pagar el bote (200 MYR en efectivo), compartimos el trayecto con otros viajeros rumbo a la playa del parque.
9:40 Desembarcamos descalzos, caminamos unos metros por el agua y luego unos 200 m por la arena hasta el centro de visitantes. Allí nos explicaron los distintos senderos y decidimos hacer los trails 4, 5 y 6.
El sendero 4 (Telok Paku, 800 m) lleva a una pequeña playa. A 200 m del final vivimos uno de los momentos más mágicos del viaje: un grupo de monos narigudos se movía tranquilamente entre los árboles. Verlos en libertad, sin prisas ni multitudes, fue un privilegio.

El sendero 5 (Telok Pandan Besar, 1,9 km) ofrece vistas espectaculares desde un acantilado sobre el mar, aunque no se puede descender. El 6 (Telok Pandan Kecil, 2,6 km) es más exigente, con subidas y bajadas entre raíces y rocas, pero termina en una cala preciosa rodeada de formaciones rocosas únicas.
14:30 Regresamos al centro de visitantes y tomamos la barca de vuelta puntual a las 15:00. Ya en el embarcadero, un taxista nos llevó al alojamiento por 50 MYR. Nada más llegar, nos tiramos directos a la piscina: el cierre era a las cinco y lo habíamos logrado por los pelos.
No te pierdas nuestra experiencia en el parque Nacional de Bako.
Fuerte Margherita, museos y crucero por el río Sarawak (Ciudad de Kuching)
11:10 Llegamos al Fuerte Margherita, uno de los iconos de Kuching. Fue construido en 1879 por Rajah Charles Brooke y nombrado en honor a su esposa, Ranee Margaret. Sirvió como fortaleza defensiva y sede de los Sarawak Rangers, antes de transformarse en la actual Galería Brooke.

Los llamados ‘White Rajahs’ gobernaron Sarawak durante más de un siglo, desde 1841 hasta 1946. La dinastía comenzó con James Brooke, un aventurero británico que ayudó al sultán de Brunéi a sofocar una rebelión y recibió el territorio como recompensa. Los Brooke mantuvieron un gobierno semiautónomo con influencias malayas, británicas y chinas, dejando un legado único en el sudeste asiático.
El museo nos pareció muy interesante, quizá porque nos sorprendió la dinastía que pudieron asentar unos aventureros, eso sí, imagino que el paraguas británico ayudaría a mantenerlos.
Tras visitar el museo (30 MYR por persona), una intensa lluvia tropical nos sorprendió en la terraza. Cuando aminoró, cruzamos a pie el moderno puente peatonal Darul Hana, que une ambas orillas del río con vistas al Parlamento de Sarawak.

13:27 En el otro extremo visitamos el antiguo Palacio de Justicia (1871), actual centro cultural. Comimos en un food court cercano antes de dirigirnos al Museo de las Culturas de Borneo, inaugurado en 2022, con exposiciones inmersivas sobre las distintas etnias del Borneo malayo.

16:55 Muy cerca se encuentra el Edificio Japonés, la única construcción administrativa conservada de la ocupación japonesa (1941-1945).
17:30 Cerramos la tarde con un crucero por el río Sarawak, de una hora y media. Navegar frente a los templos, los barrios tradicionales y el skyline moderno al caer el sol fue mágico. La ciudad se ilumina con luces de colores y el paseo concluye en el malecón (Waterfront), animado con música y puestos locales.

Mientras paseábamos por el malecón iluminado, llegamos hasta la famosa estatua de los gatos, uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad. No es casualidad: Kuching es conocida popularmente como la ciudad de los gatos, y los felinos aparecen por todas partes, desde esculturas y murales hasta souvenirs y nombres de locales.
El nombre de Kuching genera debate desde hace décadas. Una teoría lo relaciona con la palabra malaya ‘kucing’, que significa gato; otra apunta al río Kuching o a una antigua colina llamada Bukit Mata Kuching. Sea cual sea el origen real, la ciudad ha adoptado al gato como símbolo oficial, hasta el punto de contar con un Museo del Gato y múltiples estatuas repartidas por el centro.

La zona estaba animada, con luces LED en árboles y barandillas, música ambiente y gente paseando tranquilamente. Fue un cierre perfecto para el día, muy acorde con el carácter relajado y amable de Kuching.
A las 19:45 llegamos caminando al apartamento, felices y empapados de historia. Ese día confirmamos con nuestro anfitrión un late check-out hasta las 21:00 del día siguiente por unos 20 €, ideal para exprimir al máximo el último día.
Orangutanes en Semenggoh y últimos paseos por Kuching
8:00 Tomamos un Grab hacia el Parque de Vida Silvestre de Semenggoh, donde viven orangutanes en semilibertad. Pese a haber visto uno en nuestra estancia en el norte de Borneo, concretamente en Sepilok, no hay que dejar escapar la oportunidad de ver estos animales en semilibertad.

El Santuario de Semenggoh comenzó como un centro de rehabilitación de orangutanes en 1975. Los ejemplares liberados siguen regresando para alimentarse, por lo que las posibilidades de verlos dependen de la temporada y de la disponibilidad de frutos en la selva. Es uno de los lugares más éticos del sudeste asiático para observar a estos primates.
Tras registrarnos y pagar la entrada (10 MYR), tomamos el nuevo bus eléctrico (15 MYR) hasta la zona de observación.
Ritchie, el Big Boss de Semenggoh
Ritchie es el macho alfa del Semenggoh Wildlife Centre. Rescatado del tráfico ilegal por el periodista James Ritchie, de ahí su nombre, se ganó durante años una temible reputación entre los demás machos. Dominante y respetado, derrotó a rivales como Aman, mientras que otro contendiente, George, perdió varios dedos antes de que intervinieran los cuidadores.
Hoy es menos agresivo, pero sigue imponiendo respeto: los otros orangutanes se apartan para dejarle paso. Detesta las multitudes ruidosas, los trípodes, los paraguas y ser fotografiado, y disfruta de la calma y la compañía de las hembras. Sensible e impredecible, Ritchie sigue siendo una de las figuras más emblemáticas de Semenggoh.
Al principio los cuidadores no tuvieron suerte llamando a los orangutanes, pero minutos después vimos una madre con su cría y otro ejemplar adulto en lo alto de los árboles. No apareció el macho dominante, pero fue una experiencia inolvidable: observarlos en libertad, en silencio, rodeados de selva.

10:45 De regreso en Kuching, visitamos el Museo de Historia China, en un edificio de 1912 que originalmente fue el Palacio de Justicia Chino. Desde 1993 muestra la historia de la comunidad china en Sarawak y su papel en el comercio y la vida urbana.

Después recorrimos la calle Carpenter Street, repleta de templos, cafés y tiendas antiguas. A las 13:30 entramos al templo Hiang Thiang Siang Ti (Lao Ya Keng), fundado en 1889 y dedicado a una deidad taoísta. Es un lugar colorido, con un estanque de tortugas y un pequeño escenario de ópera frente al templo.
Cat Monument o Kuching Cat Statue
Por la tarde, tomamos algo en un centro comercial antes de volver al apartamento, descansar y preparar el vuelo nocturno a Kuala Lumpur (23:40).

Pero antes de partir hacia el aeropuerto nos pegamos una escapada de 10 minutos desde el apartamento, a uno de los lugares más importantes de la ciudad y que no habíamos visto, la principal estatua de gatos de Kuching, la conocida como Cat Monument o Kuching Cat Statue, situada en una gran rotonda cerca del centro de la ciudad.
Está a pocos minutos del Kuching Waterfront y es la más emblemática y fotografiada de todas. El Cat Monument fue inaugurado en 1988 y representa a una familia de gatos de gran tamaño.
Con los años se ha convertido en el símbolo no oficial de Kuching y suele ‘disfrazarse’ en fechas especiales como Navidad, Año Nuevo chino o festividades locales, algo que la hace todavía más querida por los habitantes.
Cerrábamos así nuestra etapa por Sarawak, con la sensación de haber vivido una de las partes más auténticas y amables del Borneo malayo. Antes de irnos, unos consejos…
Consejos prácticos para visitar Kuching y alrededores
- Transporte: Grab funciona muy bien en Kuching, salvo en zonas rurales como Bako. Lleva efectivo por si debes negociar un taxi.
- Parque de Bako: lleva agua, protector solar y calzado cerrado. Los senderos pueden ser resbaladizos tras la lluvia.
- Semenggoh: los horarios de observación son de 9:00 a 10:00 y de 15:00 a 16:00. Llega temprano y guarda silencio.
- Museos: el Museo de las Culturas de Borneo solo acepta efectivo y cierra a las 16:30.
- Alojamiento: conviene alojarse cerca del Waterfront para poder moverse caminando al anochecer.
- Clima: las lluvias tropicales son intensas y breves. Lleva siempre un impermeable ligero.
Aunque vayas por libre quizá te interese actividades, excursiones y entradas para completar tu ruta por Kuching.
Preguntas frecuentes sobre Kuching
¿Cuántos días se necesitan para ver Kuching?
Tres días completos permiten disfrutar tanto de la ciudad como de excursiones al Parque de Bako y Semenggoh sin prisas.
¿Es posible visitar Bako por libre?
Sí. Basta con llegar al embarcadero en Grab, pagar el bote y registrar tu entrada. No hace falta guía, ni siquiera quedarte a dormir a no ser que quieras recorrerlo todo entero. No olvides el agua.
¿Se pueden ver orangutanes garantizado en Semenggoh?
No siempre, pero las probabilidades son altas, especialmente en temporada seca (junio a septiembre).
¿Dónde es mejor alojarse?
La zona del Waterfront o cercana a Carpenter Street es ideal para moverse a pie y disfrutar del ambiente nocturno.




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