Explorar Gagauzia desde Chișinău es una de las excursiones que hicimos desde Chisináu en Moldavia. Al igual que en nuestra visita al Monasterio de Orheiul Vechi y Curchi , para conocer esta región autónoma elegimos una opción muy cómoda y flexible: recorrerla en la furgoneta del padre de la dueña del apartamento donde nos alojábamos en Chișinău.
No se trata de un guía turístico, sino de un conductor local, pero ahí está precisamente la gracia: no dependes de horarios, puedes adaptar la ruta sobre la marcha y llegar a lugares a los que el transporte público apenas asoma. Una forma perfecta de descubrir la Moldavia más rural y auténtica.

Y recuerda: todo es subjetivo, pero intentaremos transmitirte nuestra objetividad más honesta de viajeros. Soy Héctor Navarro Buil, viajero con más de 100 países visitados, historiador… ¡y hasta me ha dado por escribir libros 🙂 Esta es mi experiencia al visitar este destino turístico.
Índice
Gagauzia: una región con identidad propia
Gagauzia es una región autónoma situada en el sur de Moldavia, con una identidad cultural muy marcada. Su población es mayoritariamente gagauza, un pueblo de origen túrquico y tradición cristiana ortodoxa, algo bastante singular en Europa del Este.

El idioma gagauz pertenece a la familia de lenguas túrquicas y refleja el origen histórico de este pueblo, que se asentó en la región entre los siglos XVIII y XIX, conservando tradiciones propias hasta hoy.
La capital de la región es Comrat, y desde Chișinău el trayecto es largo: unas 2,5 horas por trayecto, así que conviene salir temprano, idealmente alrededor de las 8:00 de la mañana.
Comrat

La clave para visitar Gagauzia es llevar la ruta bien pensada de antemano, ya que el conductor se limita a llevarte a los lugares que tú indiques. Conociendo los tiempos de desplazamiento, puedes organizar el día según tus intereses y ritmo.
Lo habitual es comenzar por Comrat, dar un paseo tranquilo por el centro y vivir un poco su ambiente local. Desde ahí, la ruta suele continuar hacia uno de los puntos más conocidos de toda la región.
Comrat está al sur de Moldavia, a orillas del río Ialpug, y capital de Gagauzia, principal centro político, administrativo y cultural del pueblo gagauzo, una etnia de origen túrquico y religión cristiana ortodoxa que constituye la mayoría de la población.
Aunque es una ciudad pequeña y poco turística, Comrat nos resultó interesante darnos una vuelta por sus calles.
Un poco de historia de Comrat
La ciudad aparece mencionada por primera vez en documentos históricos en 1443, aunque otras fuentes sitúan su fundación en 1789. Durante siglos fue un asentamiento poco poblado, hasta que en el siglo XIX, tras la anexión de la región por el Imperio ruso, se impulsó la llegada de búlgaros y otros pueblos del Danubio.
En 1906, Comrat protagonizó una revuelta que dio lugar a la efímera República Autónoma de Comrat. Posteriormente formó parte del Reino de Rumanía, fue ocupada por la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial y quedó integrada en la República Socialista Soviética de Moldavia.
En esta etapa se desarrollaron industrias ligadas a la producción de vino, mantequilla y alfombras, y en 2002 se fundó la Universidad Estatal de Comrat.
Qué ver en Comrat
El Museo Nacional de Historia y Etnografía de Gagauzia es la visita más interesante de la ciudad. Explica el origen del pueblo gagauzo, su lengua, tradiciones, trajes típicos y vida rural. Ideal para comprender por qué Comrat es tan distinta al resto de Moldavia.
La Catedral de San Juan Bautista es el principal templo ortodoxo de la ciudad. No es espectacular arquitectónicamente, pero tiene valor simbólico y es un buen punto para observar la vida cotidiana local.

Durante el paseo por Comrat nos acercamos a la Eternal Flame, el monumento conmemorativo dedicado a los caídos, un espacio muy simbólico en la ciudad. La llama eterna, encendida de forma permanente, está rodeada de placas, relieves y elementos memoriales que recuerdan el sacrificio de generaciones pasadas, especialmente vinculado a la Segunda Guerra Mundial.

El conjunto transmite un ambiente solemne y respetuoso, y es un buen ejemplo de cómo la memoria histórica sigue muy presente en la vida cotidiana de Comrat.
Antes de ir a comer pasamos por las afueras de Comrat donde se conserva un tanque soviético T-34 expuesto como monumento, habitual en muchas ciudades del antiguo espacio de la URSS.

Este tipo de memoriales militares, están muchas veces en colinas o entradas de la ciudad, y nos recuerdan el papel de la región durante la Segunda Guerra Mundial.
Gagauz Sofrası, una parada imprescindible
Gagauz Sofrası es prácticamente una parada obligatoria. Todo el que visita Gagauzia acaba comiendo aquí, y no es por casualidad.
El restaurante se ha convertido en un auténtico referente de la cocina tradicional gagauza y, además, está ubicado en uno de los miradores más alejados de la ruta, con muy buenas vistas del entorno rural.

La gastronomía gagauza combina influencias túrquicas, balcánicas y moldavas, con platos contundentes basados en carne, cereales, lácteos y vino local.
Lo más habitual es visitar Comrat primero, comer en Gagauz Sofrası y continuar después la ruta. Aunque también es posible hacerlo al revés: recorrer todos los puntos de interés, terminar comiendo aquí y regresar directamente a Chișinău. Todo depende del tiempo y las ganas.
Nota práctica: aunque Google muestra un aviso de seguridad al abrir su web, el sitio funciona correctamente. El problema es simplemente que no han renovado el dominio a tiempo.
Besalma y su museo etnográfico
Tras la comida, una de las visitas más interesantes es el pueblo de Besalma, donde se encuentra el Museo Histórico y Etnográfico de Besalma.

Es uno de los museos más importantes de la región y una excelente forma de entender la historia y las tradiciones del pueblo gagauz. En su interior se exponen trajes tradicionales, utensilios agrícolas, objetos domésticos y elementos de la vida rural.
El museo de Besalma es clave para preservar la memoria cultural gagauza y mostrar cómo era la vida cotidiana en esta región durante los siglos XIX y XX.
La visita se complementa muy bien con un paseo por el pueblo, que conserva un ambiente auténtico, tranquilo y muy poco turístico.
Molinos de viento y paisajes rurales
Si se dispone de algo más de tiempo, es posible añadir alguna parada extra, como la visita a un molino de viento del siglo XIX, uno de los símbolos patrimoniales de Gagauzia.

Estos molinos tradicionales eran fundamentales para la economía rural de la región y hoy en día se conservan como testimonio del pasado agrícola gagauz.
No suelen aparecer en rutas turísticas convencionales, pero aportan un valor añadido enorme y permiten conocer una Moldavia mucho más desconocida y genuina.
Precio de la excursión y consejos prácticos
En nuestro caso, el precio acordado con el conductor fue de 170 € en total por dos días de excursiones (Orheiul Vechi y Curchi por un lado, y Gagauzia por otro). Teniendo en cuenta las distancias, la comodidad y la libertad de movimientos, nos pareció una opción muy razonable.
Consejos útiles para visitar Gagauzia
- Salir temprano, ya que los trayectos son largos.
- Llevar claro qué lugares quieres visitar antes de salir.
- No esperar explicaciones históricas detalladas: el conductor no es guía, solo chófer.
- Ideal para viajeros que buscan lugares poco turísticos y experiencias diferentes.
Preguntas frecuentes sobre Gagauzia
¿Se puede visitar Gagauzia en un día desde Chișinău?
Sí, pero es un día largo. El trayecto es de unas 2,5 horas por sentido, por lo que conviene salir temprano y planificar bien las paradas.
¿Merece la pena visitar Comrat?
Sí, especialmente para tener una primera toma de contacto con la cultura local y el ambiente de la capital gagauza, aunque no es una ciudad monumental. Desde luego si tenéis que escoger entre esta excursión y Transnistria o los monasterios, sin duda la que sobra es Gaugazia.
¿Es fácil moverse por Gagauzia en transporte público?
No demasiado. Por eso contratar un conductor local o ir en coche propio es la opción más práctica.
¿Qué hace diferente a Gagauzia del resto de Moldavia?
Su identidad cultural, su idioma de origen túrquico, su gastronomía y su carácter rural y poco turístico.




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