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11/8/11

visita de IGLESIAS CERDEÑA

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Visita de Iglesias 








Nos levantamos con otro ánimo. El ser humano se ha de habituar a lo que le depare el destino y el nuestro ha sido ver esta parte de la isla a su albedrío (no pudimos alquilar el coche porque perdí la documentación). 
En recepción le preguntamos a Luca qué nos aconsejaba para ver por la zona. Nos dio varios folletos en español y nos aconsejó sobre todo el castillo de Salvaterra en Iglesias y las minas de Carbonia. Nos dijo que Iglesias estaba a menos de 3 km del hotel y nos fuimos ya que estaban 3 huéspedes italianas esperando para preguntarle algo.
Caminamos los 150m que separaban el hotel de la carretera principal. Allí le comenté a Marta que se me había ocurrido ir por la isla en autobús pero también en autostop. Recordé al acróbata del camino y le dije que si él había llegado a Irak y Afganistán haciendo dedo, por qué nosotros no íbamos a recorrer la isla de esa manera?.
Cuando rebasamos la primera rotonda me giré decidido a hacer autostop y justo antes de poner el dedo pulgar en dirección a Iglesias nos paró un vehículo. Puede ser que aquí paren tan rápido a la gente? Vi que eran tres chicas las que habían parado, puede ser que tenga el guapo subido y sin enseñar parte de mi pantorrilla hayan sucumbido a mis encantos?, pues no era nada de eso, eran las tres italianas del hotel que se habían dado cuenta de nuestra situación y nos subieron hasta el pueblo. Marta subió enseguida y al ir a subir yo, sin cerrar la puerta trasera ni acabar de subir mi pierna izquierda, retomó la marcha, pasando la rueda por la parte trasera de mi talón. Me invadió una sensación de dolor que pude contener manteniendo la sonrisa en la cara. Las italianas eran de Milán y nos contaron que estaban allí de vacaciones. Antes de informarles de dónde éramos y entablar una pequeña conversación, me acerqué a la oreja de Marta y le dije: “esta tía me ha atropellado el pie y ni se ha enterado”.
Nos dejaron en la plaza Sella y comenzamos a escalar el monte Altai hacia el castelo de Salvaterra.
Iglesias posee 30 mil habitantes y adquirió realmente importancia a partir de la conquista pisana a pesar de estar habitada desde la época cartaginesa y romana. A partir de los pisanos se convierte en la ciudad de Cerdeña más importante después de Cagliari, pasando a denominarse villa de Chiesa.
La época de mayor esplendor fue bajo el dominio de los condes de Donoratico, bajo los Gherardesca la ciudad creció, se cubrió de iglesias, protegida por la muralla y el castillo de Salvaterra. Siguiendo el modelo de los toscanos se dotó de leyes propias y acuñó moneda.








En junio de 1323 el ejército aragonés desembarcó en Cerdeña, el primer objetivo fue propio Villa Iglesia: Comenzó un largo asedio que duró hasta el 7 de febrero 1324 cuando la ciudad se entregó por la hambre. Convertida en Aragonés, la Ciudad guardó gran parte de la población.
Sobre 1600 las minas fueron abandonadas, pues la historia de esta región está estrechamente vinculada a la explotación de las minas de la zona, la arqueología ha descubierto que desde tiempos remotos los recursos minerales atrajeron Fenicios, Púnicos y al Imperio Romano intersados por el agotamiento de estas riquezas. Es necesario esperar hasta los primeros siglos después del año mil para encontrar intereses en la explotación de las minas por la sociedad mercantil que se apoyaban las repúblicas marítimas.
Sólo en el siglo XVIII, cuando la isla pasó a formar parte del Reino de Cerdeña, revivió el interés en la minería. Durante el período fascista, con las minas de política autárquica recibió un nuevo impulso notable, sobre todo para la explotación de carbón Sulcis. Pero la mala calidad del carbón y la competencia de otros países hizo abandonar casi todas las explotaciones. En la actualidad el turismo es su fuente principal de ingresos y ello hace que se recuperen instalaciones y pueblos mineros en desuso.


Continuamos subiendo escaleras, un poco cojeando por el atropello, y llegamos enseguida al castillo de Salvaterra.
Lo que vale más la pena son las vistas de la ciudad desde él, y el mapa con una explicación de la historia de Iglesias.



El castillo está muy restaurado. Construido en el siglo XIII, más tarde lo utilizaron los aragoneses. Después, cuando perdió su importancia militar cayó en ruinas . En la segunda mitad del siglo XIX era un despojo, y las murallas de la ciudad se iban demoliendo. El castillo, situado al lado de la antigua puerta de San Antonio, una de las cuatro puertas antiguas de la ciudad, ha sufrido una sorprendente restauración y en la actualidad se usa para eventos culturales del municipio.




Comenzamos a descender hacia el lado norte de la ciudad, hacia la piazza Fenza. Allí iniciamos nuestro recorrido por la ciudad vieja desde la calle Cavallotti, en la cuál encontramos la iglesia de San Domenico que estaba cerrada.


Ver iglesias en un mapa más grande





Al llegar a la piazza del Collegio visitamos la iglesia Della Purissima. La iglesia es también conocida como la Iglesia del Colegio, de miembros jesuitas. Los jesuitas instauraron un colegio en Iglesias y enseguida nació el proyecto de construcción de una iglesia, al principio dedicada a San Ignacio de Loyola. Esta iglesia es el único ejemplo de arquitectura de Iglesias de la Contrarreforma.
Al lado de ella había una entrada al antiguo colegio del siglo XVIII, que no sabiendo si está activo sí que podemos decir que no han hecho una puñetera reforma, incluso os diría que esa canasta es anterior al invento del propio baloncesto.







Seguimos hacia la piazza del Municipio, pero antes pasamos por la plaza Pichi y vimos el teatro Electra.
La piazza del Municipio es la única plaza del casco antiguo. En ella encontramos el ayuntamiento del siglo XIX y el palacio Episcopal de finales del siglo XVIII. También encontramos la Catedral de Santa Chiara, edificada entre 1285 y 1288, como recuerda una lápida junto a la portada, se amplió y reformó en estilo gótico catalán entre 1576 y 1588.





Por desgracia no pudimos visitarla por dentro pues estaba toda la catedral levantada en obras. Incluso vimos una excavadora en su interior. .
La plaza se encuentra cerca de otra iglesia importante en Iglesias, la de San Francesco.






Yendo por via Satta, a la izquierda del ayuntamiento, y luego tomando de nuevo a la izquierda por via Don Minzoni, se llega a esta iglesia, edificada entre los siglos XV y XVI, aunque remodelada en este último. Tiene fachada a dos aguas, con portada ojival adornada con dos sencillas columnas y dos pequeños rosetones. A mí siempre me sobrecogen las listas de caídos en guerras. Muy típicas son las de la Primera Guerra Mundial, pues fue la que más caídos produjo en la Europa occidental. Dentro de una capilla lateral tenemos dos bloques de piedra con los nombres de habitantes de Iglesias que cayeron en la Primera Gran Guerra.
Frente a la iglesia, en via Pullo, nos encontramos la cartolibrería del Sacro Cuore, curiosísima librería con miles de libros de temática religiosa cristiana y católica. La entrada a la librería es por una puerta común, pero a la izquierda de la entrada posee una amplia sala de libros que se aloja, y eso es lo curioso, tras la fachada antigua del Oratorio de San Marcello, edificado por la cofradía de San Marcelo en los siglos XVI y principios del XVII.
Volvimos en dirección a la plaza Sella y encontramos el santuario de Santa Maria delle Grazie, ubicada entre casas antiguas de la ciudad medieval.





De comienzos del siglo XIV se remodeló profundamente en el siglo XVIII. De la fachada original se conserva el cuerpo inferior, que claramente se distingue de la parte superior.
Andando, andando, dimos con una calle comercial peatonal que desembocaba en la plaza Lamarmora, con su fachada de la pastelería del mismo nombre, ya famosa en la ciudad.





La plaza Sella, más que una plaza es el lugar de encuentro de la ciudad. Sale hacia el noroeste la antigua via Eleonora d´Arborea, al comienzo de la cuál se conservan los restos de la muralla medieval. Al final, del ensanche de la puerta Fenza sale la via Ghibellina que sube la ladera sur del monte Altai hasta las ruinas del castillo de Salvaterra. En la plaza hay un monumento a Quintino Sella, impulsor de la industria minera sarda en el XIX.






En la plaza siempre hay grupos de ancianos sentados en sus bancos viendo la actividad que se mueve a su alrededor, ya que la plaza está situada en las vias que unen Carbonia y Cagliari. Les preguntamos donde estaba la central de autobuses y nos dijeron que dos calles más arriba y a la izquierda.
Lo que nosotros esperabamos como una estación de buses más o menos grande o pequeña, resultó ser un gran cubrimiento de madera en el que van parando autobuses de cuando en cuando.




Carteles con rutas y horarios, Negativo, no hay.
¿Dónde se compran los billetes?, pues no hay taquilla, los has de comprar en el bar de enfrente.
El bar se llama Giardini (por la otra plaza que hay delante, que es un jardín), allí entre cafés y cafés, van vendiendo boletos e informando amablemente a los despistados como nosotros.
Nos vendieron el viaje a Carbonia por 2 euros. Salimos y esperamos el autobus, pues en 10 minutos salía uno. Habíamos tenido suerte, el siguiente había que esperar un par de horas.











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