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14/5/10

Bryce canyon y ruta a Moab

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día 7 Bryce Canyon y recorrido a Moab




Nos levantamos de bastante buen humor para lo hechos polvo que estábamos.

Llevábamos muchos kilómetros en el cuerpo, tanto en coche como andando. Los últimos casi 500 km que separan el Gran Cañón del Bryce son una paliza y 270 km habían sido extras pues queríamos haber parado en Page a descansar en el lago Powell.



Ver recorrido Gran cañón a Bryce en un mapa más grande


Nos despertó el frío y la incomodidad de dormir en la furgoneta. Yo tenía los pedales de freno y acelerador clavados en los pies. Fue peor que dormir en el avión.

Por tanto no llegamos a descansar ni 4 horas y necesitábamos recuperar fuerzas.

Lo hicimos en un Fast food del que no recuerdo el nombre, que tenía unos desayunos con muy buena pinta. Además utilizamos los servicios para asearnos un poco.

Las ganas de continuar con el viaje, de ver la maravilla del Bryce, nos repuso rápidamente y continuámos hacia el parque.

La ventaja de todo esto es que nos hemos despertado muy pronto y no hay casi nadie.

Llegamos a la entrada del parque y nos hicimos unas fotos en la plaza de bienvenida.

Decidimos atacar el cañón empezando por el Bryce point, que ofrece una vista completa del cañón y luego bajaríamos de nuevo hacia los miradores laterales que acceden a los caminos que bajan a los pináculos.

En el parking del Bryce point una vez que dejas el vehículo caminas muy poco y enseguida te introduces en un

a especie de proa de navío que se hunde en el cañón y ofrece una vista de más de 180º.
Es una de las mejores vistas del Bryce Canyon.
Si camináis un poquito a la izquierda hay un sendero que va rodeando la cuenca y te aleja del concurrido mirador, aunque nosotros llegamos a primera hora y no había nadie.

Después de ver unas cuantas ardillas, una de ellas en un barranco que no pasaría la cabra más osada, volvimos al parking y pusimos rumbo al Sunset point.

Este mirador tiene también unas magníficas vistas laterales y es el inicio del Navajo trail

Que es un camino sinuoso y escarpado, zigzagueante como Lombard Street de San Francisco, pero es el camino más sencillo para bajar el cañón. Bajando entre las rocas rojizas es como empiezas a sumergirte y vivir el cañón.


Una vez abajo, el paisaje cambia, aparecen árboles, y cuevecitas, rincones y troncos. Hay que seguir las indicaciones de los letreros para no desviarse del Navajo Trail. Se termina enlazando con el Queen Victoria's Garden Trail y de allí o vuelves o continúas este hacia Sunrise point. Hay un trail desde este último hasta Bryce point, pero es muy largo, sólo se hace en verano y puedes tomar un shuttle desde Bryce point para volver o viceversa.

Nosotros hicimos todo el camino desde Navajo hasta Sunrise point. Este camino quizá sea más fácil que comenzándo desde Sunrise aunque la cuestecita de éste también se las trae. Aquí hay varios hoodoos o pináculos, resultado de las variaciones de temperatura, pues hay 200 días de riguroso invierno. En este punto el Bryce canyon se ve muy bonito al amanecer.
La otra vez que estuvimos en Bryce, en este punto del cañón encontramos un ciervo muy amistoso. No sé si rondan por ahí al atardecer el caso es que esta vez los únicos animales que vimos fueron ardillas y poco más.

Ni qué decir de lo bien que se lo pasaron los niños por el trail, bajando los caminos más rápidos que nadie, trepando por cualquier sitio y escondiéndose en cuevas. Parecía que hubiésen dormido la noche antes en el Ritz y estuvieran en plena forma.


Una vez visto el parque continuamos a Moab, recorriendo de nuevo 456 km.



Ver Bryce- Moab en un mapa más grande

Iremos por las carreteras 12 y 24.

La highway 12, desde Capitol Reef hasta Bryce Canyon, tiene fama de ser una de las más bellas scenics de USA. La verdad es que tiene paisajes muy bonitos, sobretodo bosques de abedules, y va rodeando precipicios considerables.

Pero cuál ciclistas del tour de Francia nosotros vamos más preocupados en morder kilómetros que en disfrutar a tope del paisaje (tampoco vayáis a pensar que es Yosemite).

Después tomamos la carretera 24 siguiendo los meandros del Fremont river en dirección noreste. Atravesamos Caineville casi sin darnos cuenta y a 20 millas Hanksville, también pequeñísimo.

En el tramo casi recto de este pueblo a la autopista 70 nos paró la policía. Os cuento la odisea.

En estos cerca de 500 km no vais a ver casi un alma. Hay tramos sinuosos pero también muchísimos tramos despoblados con rectas interminables que invitan al coche a acelerar. Pero también hay guardias de tráfico que te invitan a parar si te pasas de la raya y este es mi caso. “84 millas por hora en un tramo de 60”.

Muchos coches de la policía en USA tienen el puente del techo muy estrecho y blanco, por lo que si no se activan las luces casi es imperceptible. Además han quitado cualquier logotipo del capó y de la parte frontal, por lo que un vehículo de policía blanco viniéndote en sentido contrario prácticamente es inapreciable. Sumado ello a que tienen el dispositivo radar detectando velocidades en ambos sentidos, el resultado es ser cazado cuál ratolín por el águila americana.

El caso es que me tocó un tipo muy amable, que una vez me solicitó los papeles y se dirigía a su vehículo, aceptó parlamentar conmigo a mi requerimiento. Me hizo bajar del coche y para mi sorpresa me hizo subir en el suyo en el asiento del copiloto. Pude comprobar que tenía un canino compañero tras los asientos traseros enjaulados. También muy amable pues no ladró una sola vez. Supongo que me subió al vehículo pues pensó que no era un personaje peligroso ya que uno al vernos no se me imagina como un Bardem en No es país para viejos sino más bien como el padre de la familia cebolleta en Chevrolet Astro, pues sólo nos faltaba el loro para ir al completo (pude convencer a mis hijos que no nos trajésemos el periquito).

Después de explicarme las velocidades y mostrarme el radar, le expliqué yo nuestra odisea del día anterior, durmiendo en la furgo en las puertas del Bryce. Tras ponerle la cara de gato con botas de Shrek y decirle que corría para encontrar motel en Moab, me dejó ir avisándome del límite de velocidad y de la existencia de más radares como el suyo.

Esto que os he explicado no sé si me volvería a salir otra vez pero así ocurrió y llegamos a Moab sin más incidencias.

Al llegar a Moab volvemos a vivir la misma pesadilla que en Page, “esto es el día de la Marmota!”. No hay habitaciones en ningún motel del pueblo.

El conserje chino de no recuerdo que motel nos comenta que hay una habitación en no se qué motel a unas 14 millas de Moab y que el precio es de 217,84 la habitación para 6 durmiendo los niños en un plegatín. La tuvimos que aceptar sin verla a riesgo de hacer los kilómetros y al llegar nos dijeran que otros ya la habían reservado, teniéndo que volver a dormir otra noche en la furgo.

Después de recorrer la carretera 128 que bordea el Colorado en dirección a Deway llegamos al Red Cliff lodge.

Tras atravesar un paisaje fantasmagórico de la carretera de noche, pensamos que íbamos a caer en el motel de Psicosis. Nada más lejos de la realidad, volvíamos a tener suerte!

Resultó ser una casita con 2 habitaciones un comedor cocina, es decir, casi un apartamento, en un lodge de lujo con piscina y jacuzzi!! No nos lo podíamos creer. En el complejo también hay caballos para dar paseos, todo rodeado de este paisaje de montañas rocosas del desierto y el río Colorado que baja con fuerza para amansarse kilómetros después en el lago Powell.


Todo el recorrido en Viaje a Oeste de USA












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